09/07/2015, 00.00
VATICANO – BOLIVIA
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Papa en Bolivia: “Basta con los descartes”, basta con una lógica que “trate de transformar todo en objeto de consumo”

Frente a tantas situaciones de hambre en el mundo la desesperación termina por toarnos el corazón. La Eucaristía “nos hace salir del individualismo para vivir juntos la secuela y nos da certeza que lo que poseemos y lo que somos, si es acogido, bendito y ofrecido, mediante el poder de Dios, con el poder de su amor, se vuelve pan de vida para los otros”.

Santa Cruz de la Sierra (AsiaNews)-  ”¡Basta con los descartes, basta de “cortar el hilo” a todos aquellos que no “producen!”, según la lógica que “trata de transformar todo en objeto de intercambio, de consumo” y espacio, en cambio, tras el ejemplo de Jesús, a las personas, auténtica riqueza de una sociedad, al reconocimiento que la vida es siempre un don que, “puesto en las manos de Dios, adquiere una fuerza que lo multiplica”, al compartir, porque sólo en el compartir encontramos la fuente de la alegría y hagamos experiencia de la salvación.

El Papa Francisco está en Santa Cruz de la Sierra, ciudad más poblada y centro económico de Bolivia, y celebra la misa (v. foto) que marca la apertura del V Congreso eucarístico nacional, que proseguirá luego en la ciudad de Tarija. También aquí, como en los días pasados en Ecuador, una enorme multitud, centenares de miles de personas, quizá más de 1 millón, lo recibió festejando, cantando: “Francisco de los pobres”. En el curso del rito se usaron lecturas y plegarias en lenguas indígenas, guaraní, quechua, aymará y muchos de los presentes estaban vestidos con los trajes tradicionales. Artesanal es también el báculo de madera que el Papa tiene en sus manos.

Francisco comenta el pasaje del Evangelio de la multiplicación de los panes y de los pescados. “Nos ´puede acontecer- dice- como a los discípulos de un tiempo, cuando vieron la cantidad de gente que estaba allá. Le pidieron a Jesús que los despidiese, desde el momento que era imposible dar de comer a toda esa gente. Frente a tantas situaciones de hambre en el mundo podemos decir. “No cuadran las cuentas”: es imposible enfrentar estas situaciones; y entonces la desesperación termina por ganarnos el corazón. En un corazón desesperado es muy fácil que tome espacio la lógica que pretende imponerse en el mundo de hoy. Una lógica que trata de transformar todo en objeto de intercambio, de consumo, todo se vuelve negociable.

Una lógica que pretende dejar espacio a pocos, descartando a todos aquellos que “no producen”, que no son considerados idóneos y dignos porque aparentemente “las cuentas no cierran”. Jesús, entonces otra vez más nos habla y nos dice: “No es necesario que se vayan, denle ustedes mismo de comer”. Es una invitación que hoy resuena con fuerza para nosotros: “No es necesario que alguien se vaya; basta con los descartes”. Jesús continúa diciéndonos en esta plaza. Si, ¡Basta con los descartes, denles ustedes mismos de comer”.

“La visión de Jesús no acepta una lógica, una visión que siempre “corta el hilo” a quien es más débil, a quien tiene más necesidad. “Aceptando la “apuesta”, Él m ismo nos da el ejemplo, nos indica el camino. Una indicación encerrada en 3 palabras, toma un poco de pan y algún pescado, los bendice, los divide y se los entrega para que los discípulos lo compartan con los otros. Este es el camino del milagro. Ciertamente no se trata de magia o de idolatría. Jesús por medio de estas 3 acciones, logra transformar una lógica de descarte en una lógica de comunión, de comunidad. Quisiera subrayar brevemente cada una de estas acciones.

Toma. El punto de partida es que toma muy en serio la vida de los suyos. Los mira a los ojos y en ellos entiende sus vidas, sus sentimientos. Ve en aquellas miradas lo que palpita y aquello que ha dejado de palpitar en la memoria y en el corazón de su pueblo. Lo considera y lo valoriza. Valoriza todo aquello que de bueno pueden ofrecer, todo lo bueno sobre cuya base se puede construir. Pero no habla de los objetos o de los bienes culturales, o de las ideas, sino de las ´personas. La auténtica riqueza de una sociedad se mide en la vida de su gente, se mide en los ancianos capaces de transmitir su sabiduría y la memoria de su pueblo a los más pequeños. Jesús no olvida ni deja de lado la dignidad de ninguno, con la excusa que no tiene nada que dar o compartir.

Bendice. Jesús toma sobre sí y bendice al Padre que está en los cielos. Sabe que estos dones son un donde Dios. Por lo tanto no los trata como “una cosa cualquiera”, porque toda esta vida es fruto del amor misericordioso. Él lo reconoce. Va  más allá de la apariencia y en el gesto de bendición, en el alabar, pide al Padre suyo el don del espíritu Santo. Bendecir comporta esta doble mirada, por un lado agradecer y por el otro transformar. Significa reconocer que la vida es siempre un don, un regalo que, puesto en las manos de Dios, adquiere una fuerza que lo multiplica. Nuestro Padre, no quita nada, todo lo multiplica.

Dedicación. En Jesús no está un tomar que no sea la bendición y no existe una bendición tiene una finalidad, compartir, el dividir juntos lo que se ha recibido, porque sólo en la dedicación, en el com-partir encontramos, como personas humanas, la fuente de la alegría y hacemos experiencia de la salvación. Una dedicación que desea reconstruir, la memoria de ser un pueblo santo, pueblo invitado, llamado a llevar la alegría de la salvación. Las manos que Jesús eleva para bendecir al Dios del cielo son las mismas que distribuyen el pan a la multitud que tiene hambre. Podemos imaginar cómo pasaban de mano en mano los panes y los pescados hasta llegar hasta los más lejanos. Jesús logra crear una corriente entre los suyos, todos compartían lo que tenían, haciendo convertir en don para los otros y así fue que comieron hasta saciarse e increíblemente sobró: lo juntaron en 7 cestas. Una memoria tomada entre las manos, bendecida y ofrecida y ofrecida sacia siempre a un pueblo.

La Eucaristía es “Pan cortado para la vida del mundo”, como dice el lema del V Congreso Eucarístico que hoy inauguramos y que se desarrollará en Tarija. Es Sacramento de comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos la secuela y nos da la certeza que lo que poseemos y los que somos, si es acogido, bendecido y ofrecido, mediante el poder de Dios, con el poder de su amor, se vuelve pan de vida para los otros. La Iglesia es una comunidad que hace memoria. Por esto, fiel al mandato del Señor, repite cada vez: “Hagan esto en memoria de mí” (Lc 22,19). Actualiza de generación en generación, en los diversos ángulos de nuestra tierra, el misterio del Pan de Vida. Lo hace presente y nos lo ofrece. Jesús quiere que participemos de su vida y que, a través de nosotros, esa que se va multiplicando en nuestra sociedad. Nosotros somos personas aisladas, separadas, pero el Pueblo en la memoria actualizada y siempre ofrecido. Una vida que hace memoria tiene necesidad de los otros, de las relaciones, del encuentro, de una solidaridad real que sea capaz de entrar en la lógica de acoger, bendecir y ofrecer; en la lógica del amor.

María, que, como muchas de vosotros, llevó sobre sí la memoria de su pueblo, la vida de su Hijo y experimentó en sí la misma grandeza de Dios, proclamando con júbilo que Él “llena de bienes a los hambrientos” (Cfr. Lc. 1,53), sea hoy nuestro ejemplo para confiarnos a la bondad del Señor, que realiza grandes obras mediante la humildad de sus siervos”.

 

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