17/01/2015, 00.00
ASIA-ITALIA
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Redescubrir la fe gracias a las Iglesias misioneras de Asia

El ejemplo y el testimonio de los misioneros del Pime, las catequesis radiofónicas del p. Piero Gheddo y sobre todo la vitalidad de las comunidades católicas de China y Corea, alientan a un joven italiano a dejar de lado viejos prejuicios y redescubrir la alegría del Evangelio.

Milán (AsiaNews). Redescubrir la fe a través del testimonio misionero, las catequesis escuchadas por radio y sobre todo la vitalidad de las Iglesias de China y Corea. Es la aventura que le sucedió a un joven de Brescia, que ha querido compartir con el p. Piero Gheddo- misionero del Pontificio Instituto Misiones Extranjeras (Pime) y fundador de AsiaNews- su "re-conversión" adulta. A continuación el texto de la carta recibida por el P. Gheddo.

Queridímo P. Piero Gheddo, ¡es con gran alegría que le escribo esta carta! Ante todo me presento. Me llamo Giovanni María (hijo de una familia de 8 hijos, 4 varones y 4 mujeres), tengo 24 años y penas finalicé los estudios en economía en la Universidad Bocconi. Trabajo como investigador en la IESE Business School de Barcelona focalizándome sobre África. Un trabajo apasionante entre España y Nigeria, para tratar de comprender en profundidad las potencialidades de aquello que hasta hace algunos años atrás lo llamaban el "continente de la esperanza" pero que ahora los llaman "el nuevo motor de crecimiento para la humanidad".

En el año 2012 me encontraba entre miles de colores y luces en Sinchon en el corazón de Seúl (Corea del Sur). Fascinado por lo que veía a mi alrededor, pero más impactado por la historia del p. Augusto Gianola, el ermitaño del Pime en Amazonia, que ud. estaba contando en Radio maría. Y fue a través de su catequesis, descargada del sito sobre Radio María, que llegué a conocer la transmisión mensual: "La misión continúa", sobre la misión a las gentes, en la cual Ud. cuenta la vida y el espíritu y la vida de los misionarios. Desde entonces no la he abandonada. Las historias de Birmania de Felice Tantardini, el santo con el martillo y del gran Clemente Vismara, las aventuras de Angelo Campagnoli entre Birmania y Tailandia, las de Arístides Pirovano y de Marcelo Candia en Amazonia, del p. Mauricio Bezzi entre los niños de Lacalle en Yaoundé en Camerún, las del obispo mons. Cesare Bonivento en Papua Nueva Guinea y otras.

Narraciones que me han acompañado por las calles del mundo. Después de 5 inolvidables meses de intercambio universitario en la Universidad Yonsei de Seúl fui a China, para estudiar un año en la Fudan University de Shanghai. Y sus catequesis me seguían acompañando entre las forestas de Kenya, donde estuve por unos meses de trabajo como investigador en la Strathmore Business School de Nairobi.

¡Gracias p. Piero! Como Ud. ha experimentado, también yo me quedé sin palabras frente a la vitalidad, a la alegría, al entusiasmo de estas jóvenes Iglesias. Me fascinó estar frente a aquella fe simple y joven, que va a lo esencial del mensaje cristiano, o sea a Jesucristo, único Salvador del hombre.

Quedé sorprendido y maravillado frente al rol de los laicos. Padres y madres de familia, jóvenes estudiantes universitarios como yo, que transmiten su fe en cualquier ambiente con naturalidad y con una sonrisa. En estas jóvenes Iglesias son realmente los laicos el motor de las parroquias, son los laicos que organizan de manera admirable las misas dominicales, que promueven las visitas a los pobres, los retiros espirituales, las iniciativas culturales y también la misma actividad económica. La parroquia es una verdadera familia donde los laicos se toman el cuidado de la entera comunidad cristiana. El sacerdote es el padre y director de todo, el animador de los laicos que obran para anunciar a Cristo a los no cristianos, con sorprendentes resultados.

Puedo decir que fueron realmente las Iglesias china y coreana las que me convirtieron. Fue propiamente en el Extremo Oriente que vi, quizás por primera vez a aquel Jesús vivo, a aquel Jesús que hizo decir a S. Pablo. "no soy yo más quien vive en mí, sino es Cristo que vive en mí", "para mí vivir es Cristo". Cuántos jóvenes pude conocer, cuántos neo-bautizados. Jamás podré olvidar aquella luz que salía de sus ojos, una luz que iluminaba a cualquiera pasase por la calle. Valentine, una joven muchacha china que ahora trabaja en el marketing para una importante multinacional, inmediatamente después del bautismo en la catedral de S. Ignacio de Shanghai, me confió: "Giovanni, este es el día más hermoso de mi vida. Desde cuando descubrí a Jesús, vivo con Él en mi corazón y mi vida adquirió un sentido". He aquí la "Evangelii gaudium", he aquí mi "alegría del Evangelio que llena el corazón y la vida entera de aquellos que se encuentran con Jesús". ¿Cuánto tienen para enseñarnos estas Iglesias! Gracias, por lo tanto, por lo que está haciendo a través de su catequesis en radio María y todos los libros y artículos que publica. Lo recuerdo siempre en la oración. Un afectuoso saludo.

Giovanni Maria Mazzacani.

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