02/03/2026, 13.44
PAKISTÁN
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15 años del asesinato de Bhatti. Su idea de un Pakistán inclusivo sigue pendiente

de Shafique Khokhar

El 2 de marzo de 2011 el entonces ministro cristiano para los Asuntos de las minorías fue asesinado en Islamabad. Su vida fue truncada por defender los derechos de los grupos marginados y oponerse a las leyes sobre la blasfemia. A pesar de las amenazas de muerte, se negó a abandonar el país; hoy, su legado perdura en quienes luchan contra las persistentes discriminaciones.

 

Lahore (AsiaNews) - Hoy, 2 de marzo, cobra especial relevancia la memoria de Shahbaz Bhatti, el único ministro cristiano en el gobierno de Pakistán de aquella época, asesinado en 2011 por defender los derechos de las minorías. Exactamente hace 15 años, tras recibir constantes amenazas de muerte, fue acribillado en Islamabad. Hoy, activistas, líderes políticos y miembros de las minorías religiosas afirman que, trágicamente, su visión de un Pakistán inclusivo sigue siendo una asignatura pendiente.

Shahbaz Bhatti, entonces ministro para los Asuntos de las Minorías, fue acribillado en un alevoso ataque a plena luz del día en la capital. Hombres armados emboscaron su vehículo cuando salía de la residencia de su madre, dejando panfletos que lo acusaban de oponerse a las controvertidas leyes sobre la blasfemia del país. Tenía 42 años.

Nacido en Lahore en una familia cristiana devota, Bhatti pasó del activismo local al liderazgo nacional. Fundó la All-Pakistan Minorities Alliance (APMA) y dedicó décadas a luchar por la igualdad de ciudadanía, la armonía interreligiosa y la protección legal de las comunidades vulnerables. En 2008, se convirtió en el primer cristiano en ocupar un cargo en el gobierno federal.

Durante su mandato, Bhatti impulsó con determinación la reforma de las leyes que, según denunciaba, se utilizaban de manera impropia para atacar a las minorías religiosas. Promovió también la introducción de cuotas de empleo reservadas, fondos para el desarrollo de las minorías y la creación de una Comisión Nacional para las Minorías. Sus colegas recuerdan que se negó a abandonar el país a pesar de las reiteradas amenazas de muerte, insistiendo en que su deber era permanecer junto a los oprimidos.

“Era consciente de los riesgos, pero eligió el coraje antes que la seguridad”, afirma Kashif Aslam, activista por los derechos de las minorías. Un videomensaje grabado poco antes de su muerte, que se difundió inmediatamente después de la tragedia, lo mostraba mientras afirmaba con calma que su lucha era por la justicia, la igualdad y la libertad religiosa.

El asesinato de Bhatti conmocionó profundamente al país y desató condenas internacionales. Las iglesias de todo Pakistán celebraron funciones conmemorativas, y los líderes mundiales lo honraron como mártir de los derechos humanos. Sin embargo, muchos defensores de las minorías advierten que las injusticias contra las que luchaba todavía persisten: discriminación, conversiones forzadas, violencia colectiva y una insuficiente representación en las instituciones públicas.

En los últimos años, cada 2 de marzo, grupos de la sociedad civil conmemoran el aniversario de su muerte con seminarios, marchas por la paz y oraciones interreligiose. Este año están previstas actos similares en diversas ciudades, reclamando un renovado compromiso con las garantías constitucionales para las minorías.

El P. Khalid Rashid Asi, director diocesano de la Comisión Católica para la Justicia y la Paz, observa que Bhatti representaba un raro puente entre el poder estatal y las comunidades marginadas. A diferencia de muchos activistas que operano fuera del gobierno, Bhatti intentó reformar el sistema desde dentro, un compromiso que, finalmente, le costó la vida.

Para muchos cristianos pakistaníes y otros grupos minoritarios, el legado de Bhatti está profundamente arraigado. Su madre, que le sobrevivió varios años, lo describía a menudo no como un político, sino como un hijo que no podía ignorar el sufrimiento ajeno. En los barrios donde solía organizar encuentros comunitarios, los ancianos recuerdan todavía sus visitas sorpresa y su auténtica disposición para escuchar.

Mientras en Pakistán se recuerda un nuevo aniversario de su asesinato, la pregunta que muchos se hacen es si el país se ha acercado a la sociedad tolerante que él imaginaba. Para sus seguidores, recordar a Shahbaz Bhatti no es solo un acto de duelo, sino una invitación a la acción, un recordatorio para continuar la lucha por la igualdad de derechos, la dignidad, y la libertad religiosa. Su vida sigue siendo un testimonio del poder de los valores frente al miedo y del precio que se paga por hablar en nombre de los que no tienen voz.

En diálogo con AsiaNews, Michelle Chaudhary, directora de la Cecil and Iris Foundation - ONG comprometida contra la discriminación en Pakistán - declara: “Damos el rojo de nuestra sangre para proteger el blanco de la bandera”. Como para Shahbaz Bhatti, el blanco representa los principios de tolerancia y pluralismo. “El 2 de marzo de 2011 es una fecha grabada en nuestros corazones; el día en que una de las voces más fuertes contra el extremismo religioso fue brutalmente silenciada; las personas no musulmanas en Pakistán han perdido a su Martin Luther King”, dice Chaudhary.

Shahbaz Bhatti, ministro de Minorías, fue brutalmente asesinado hace exactamente 15 años por atreverse a denunciar la persecución religiosa en Pakistán. Pero 27 proyectiles no lograron silenciarlo. Se ha ido, pero no es olvidado; su visión, su ideología y su legado viven en los esfuerzos por mantener vivo aquello por lo que murió. Descansa en paz, Shahbaz.

 

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