Activista cristiano de Gaza: Hamás ‘deja’ el gobierno para seguir en el poder
Khalil Sayegh considera que no existe ningún elemento concreto que confirme la decisión de entregar las armas. La visita de los patriarcas Pizzaballa y Teófilo es un signo de atención a una población que vive una tragedia humanitaria en medio del silencio internacional. La situación sigue siendo negativa, con muertes diarias a manos del ejército israelí.
Milán (AsiaNews) - “Hamás ya lo había anunciado varias veces en el pasado”, pero nunca cumplió sus promesas. “En realidad, la prueba definitiva será si entregan efectivamente sus armas y el aparato de seguridad al nuevo comité. Y hasta ahora no hemos tenido ninguna prueba concreta al respecto”. Khalil Sayegh, analista y experto en el conflicto palestino-israelí, nació y creció en Gaza, aunque actualmente reside en Estados Unidos, y es presidente y cofundador de Agora Initiative para el diálogo y el encuentro. Sayegh se muestra escéptico sobre las recientes declaraciones del movimiento que controla la Franja. En los últimos días, la cúpula de Hamás anunció su intención de transferir la autoridad de gobierno tras más de dos décadas en el poder, e invitó a la administración provisional respaldada por Estados Unidos a asumir la gestión del enclave palestino. Mientras tanto, continúa el activista cristiano, "la situación sigue siendo negativa, con violaciones diarias y muertes a manos del ejército israelí. Por otra parte —advierte—, Hamás mantiene un poder autoritario que reprime a los palestinos”.
Gesto simbólico
El pasado 6 de julio el movimiento anunció la disolución del organismo mediante el cual controlaba la Franja de forma ininterrumpida desde 2007, para transferir el poder al comité de tecnócratas previsto en el acuerdo de alto el fuego con Israel. Analistas y expertos consideran importante la decisión de Hamás, porque podría ayudar a destrabar las negociaciones en curso sobre el futuro del enclave, aunque no se esperan cambios significativos en el corto plazo. Sin embargo, muchos temen que se trate únicamente de un gesto simbólico que no modificará la situación sobre el terreno: una parte del territorio bajo el control del grupo extremista y la otra ocupada por el ejército israelí.
La administración provisional a la que Hamás se ha ofrecido a entregar el gobierno, creada en enero en virtud de la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU y conocida como Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), todavía no ha podido ingresar en la Franja porque Israel lo ha impedido. Este escenario de incertidumbre y confusión plantea nuevas dudas sobre los plazos del eventual traspaso de poderes, que por ahora es una posibilidad remota. Mientras tanto, no se registran novedades sobre un fortalecimiento del alto el fuego ni sobre una mejora de la situación humanitaria en la Franja, escenario de una crisis de proporciones devastadoras tras más de dos años de guerra sangrienta. Por lo demás, aunque Hamás se habría mostrado dispuesto a transferir las responsabilidades de seguridad en el marco de la transición, no hay certeza sobre el desarme unilateral que exigen Israel y Estados Unidos.
Proceso bloqueado
Según las voces críticas, el anuncio del movimiento extremista es solo un gesto simbólico destinado a reactivar un proceso de paz estancado que impide la reconstrucción y el ingreso de ayuda humanitaria para los 2,1 millones de sobrevivientes. El NCAG, organismo de transición con sede provisional en El Cairo (Egipto), forma parte del plan de paz de 20 puntos respaldado por Estados Unidos y está integrado por tecnócratas palestinos neutrales e independientes, entre ellos el comisionado interino Ali Abdel Hamid Shaath. Más de mil personas han muerto en Gaza desde que se acordó el alto el fuego mediado por Washington en octubre de 2025, mientras que el número total de muertos desde que comenzó la guerra de Israel en la Franja, en octubre de 2023, en respuesta al ataque de Hamás, asciende al menos a 73.098. Al mismo tiempo, Israel continúa controlando cerca del 70% de la Franja, confinando a la población palestina en sectores limitados y congestionados por el hacinamiento.
“La Junta de Paz (Board of Peace) —subraya Khalil Sayegh— no ha conseguido nada para Gaza y ha fracasado por completo a la hora de exigir responsabilidades a Israel por las violaciones del alto el fuego y por los obstáculos impuestos al propio organismo en su intento de obtener resultados tangibles”. A esto se suma una situación humanitaria que sigue siendo desastrosa: “Por desgracia, Gaza es una tragedia olvidada —observa el experto cristiano originario de la Franja— y lo es aún más desde que la atención de la comunidad internacional se ha concentrado en la guerra contra Irán”, que en estas últimas horas ha vuelto a intensificarse, poniendo cada vez más en entredicho la frágil tregua. “La situación sobre el terreno —advierte— sigue siendo negativa, con violaciones y muertes diarias a manos del ejército israelí. Por otra parte, Hamás mantiene un poder autoritario que reprime a los palestinos”.
Futuro incierto
En un momento de grandes dificultades para la población de la Franja, incluída la comunidad la cristiana, que al drama cotidiano suma una creciente sensación de abandono, ha tenido un valor aún mayor la visita del patriarca latino de Jerusalén y del patriarca greco-ortodoxo. El 22 de junio, el cardenal Pierbattista Pizzaballa y Teófilo III pudieron acceder al enclave palestino, donde se reunieron con el clero, las comunidades religiosas, las familias cristianas locales y las personas afectadas por la permanente crisis humanitaria. Para Sayegh, el gesto de los líderes cristianos de Tierra Santa “es muy importante y pone de relieve el valor de la comunidad cristiana presente [en Gaza] y, más en general, la atención a toda la población palestina, porque demuestra que la Iglesia se preocupa por todos ellos”.
“Hamás sabe que no tiene ningún futuro fuera de la ‘resistencia armada’, ni siquiera en el plano retórico —advierte el experto—. Por eso trabaja intensamente en una maniobra política para aparentar que renuncia al gobierno sin mencionar el desarme”. El futuro de la Franja y de quienes tendrán que trabajar para garantizar la paz y la esperanza sigue siendo incierto, pero el activista cristiano señala un punto de partida que considera imprescindible: “Es difícil dar nombres, pero quienquiera que sea llamado a liderar al pueblo palestino —concluye— deberá hacerlo tras una elección en la que participe todo el pueblo palestino o, al menos, deberá contar con un consenso amplio y generalizado”.
23/11/2023 16:23
23/10/2023 11:35
