28/02/2018, 14.13
SIRIA
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Aleppo, salvar a los niños, generaciones ‘dañadas y perdidas’ por la guerra

Más de 150 jóvenes entre los 6 y los 13 años participan en la escuela de los cursos de ayuda después de la escuela promovidos por la parroquia latina. El p. Ibrahim: “Son los más frágiles y necesitados de asistencia”. Entre ellos también “casos difíciles”. Los participantes siguen cursos de matemáticas y lengua; también momentos de juegos, de música, de deporte. La historia del pequeño Milad y las pesadillas de las bombas.

Aleppo (AsiaNews)- “Recuperar a nivel psicológico, científico y espiritual” a más de 150 niños entre los 6 y los 13 años, gracias a actividades del después de la escuela, como el apoyo escolar que permiten “restablecer ligámenes y curar las heridas profundas” causadas por años de sangrientas guerras. Es el proyecto promovido por para todo el año escolar 2017-2018 de la parroquia latina de Aleppo, como cuenta a AsiaNews el franciscano de 45 años, el p. Ibrahim Alsabagh. “Se trata-subraya el guardián y párroco-de uno de los mejores proyectos en el campo de la educación y de la asistencia a las pequeñas víctimas del conflicto”.

Las nuevas generaciones de Aleppo, un tiempo capital económica y comercial de Siria, manifiestas disturbios, dificultad de aprendizaje y problemáticas ligadas a traumas sufridos. Profesores y educadores fatigan en garantizar educación y apoyo a todos los estudiantes, arriesgando dejar de lado aquella que es definida como “una generación dañada y ya no recuperable”.

Frente a las dificultades de los enseñantes y de muchos padres, la Iglesia local decidió- si bien entre mil dificultades y fatigas- programas miradas de aprendizaje y recuperación, según las enseñanzas y la espiritualidad de S. Juan Bosco. “Con la ayuda de tanta gente de buena voluntad-cuenta el p. Ibrahim-hemos dado vida a una iniciativa para más de 150 niños y niñas (sobre el total de 600 en edad primaria), los más afectados por la guerra. Son los más frágiles y necesitan asistencia de todo género”.

Algunos, recuerda el sacerdote, en un primer momento “han opuesto resistencia” pero con la contribución de unos 65 entre educadores, animadores, profesores y especialistas de ambientes diversos “logramos hacer partir el proyecto y ya hoy se ven los primeros milagros”. “Con algunos de estos jóvenes-recuerda- en particular 15 de ellos fue muy difícil tratar. Estaban inquietos y oponían resistencia frente a nuestro intento de acercamiento”.

Entre los tantos niños está el pequeño Milad, que todavía hoy se despierta de noche con la pesadilla de un misil que explota cerca de su casa. Hace 3 años su padre resultó mutilado por un golpe de mortero. “Mi papá-narra- no ve más porque perdió el uso de los ojos. Me pega todos los días porque está enojado, pero lo perdono porque sé que sufre. En lugar de sus manos y pies tiene prótesis. Y bebe licores cada día, para olvidar y pide al Señor que lo haga morir.

Otro caso, es Maher, de 12 años que le gusta jugar a fútbol con sus amigos y sueña alguna vez a Lionel Messi (el atacante argentino del Barcelona). Juntó papeles con los cuales poder jugar a fútbol con sus compañeros. Jugando en la calle, él está expuesto a todo peligro. “Maher- explica el p. Ibrahim-no conoce el alfabeto y no sabe hacer cuentas”.

“Hubiésemos querido ayudar a miles de niños de Aleppo-prosigue el sacerdote- que tienen necesidad de sr seguidos, pero el desafío es mucho más grande. Para satisfacer las necesidades de cada niño que participa en el apoyo escolar se necesitan 85dólares por mes. Una suma importante para esta realidad, pero la recuperación de una joven vida vale infinitamente mucho más”.

A estos niños y jóvenes, prosigue, la Iglesia de Aleppo quiso ofrecer los derechos más elementales: el camino de la curación, un bálsamo para sus vidas, un poco de alivio en un oasis de amor y ternura. “Hemos creado este espacio de sueño para los niños, de reconstrucción entre las devastaciones. Cada día, a partir de las 3 de la tarde-concluye el p. Ibrahim- pueden seguir cursos de profundización en todas las materias más importantes: matemáticas, árabe, francés, inglés, con docentes competentes y vemos ya un mejoramiento en sus estudios. Luego, a continuación, hay un momento para jugar, dibujar, hacer deportes, danza o música, según sus deseos”.

En estos años la Iglesia de Aleppo inició varios proyectos de apoyo y ayuda a una población-también menores de edad-martirizada por guerras y violencia. Muchos de estos continúan aún con suceso: desde la limpieza de la ciudad a las ayudas a las jóvenes parejas de esposos, con paquetes de comida hasta fondos para la electricidad y también los centros de verano para centenares de niños, las contribuciones para cubrir los gastos sanitarios y los remedios, las visitas, los exámenes y las curaciones.

Son todas iniciativas en favor de los necesitados, como en muchos casos la gente de Aleppo-por años epicentro del conflicto sirio hasta la liberación en diciembre de 2016-no se puede permitir. (DS).

 

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