05/05/2017, 13.01
SIRIA
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Alepo, esposos en medio de la guerra: la fe en Cristo y en la Iglesia es más fuerte que la tentación de emigrar

La parroquia latina bajo la iniciativa del p. Ibrahim lanzó un proyecto de ayuda a las jóvenes parejas cristianas. El deseo de paz y la búsqueda de un trabajo para contribuir al desarrollo del país. El miedo de quedarse sin recursos para la sobrevivencia. AsiaNews, se encontró con dos y nos cuenta sus testimonios.

Alepo (AsiaNews)- El fin de la guerra y la búsqueda de un trabajo que permita “contribuir al desarrollo” del país martirizado desde hace años de violencia y terror; y todavía, el apoyo que deriva de una fe “que creció” en todo este tiempo y la “tentación” siempre presente del emigrar si debiesen faltar los recursos de base para sobrevivir, hasta ahora garantizados “por la ayuda preciosa de la Iglesia”. Es cuánto narran dos jóvenes familias cristianas de Alepo, que a AsiaNews narraron el drama de un conflicto que ya entró en el séptimo año, las prospectivas de paz están aún lejos y el esfuerzo de los líderes católicos locales en apoyo a los más pobres y necesitados. Ambas son parte del programa de ayudas a las jóvenes parejas de esposos, y lanzado en los meses pasados por el p. Ibrahim Alsabagh, franciscano de 44 años, guardián y párroco de la comunidad latina.

Como explicó el p. Ibrahim, presentando la iniciativa, apoyada también por el Papa Francisco con una donación de 100 mil euros durante el retiro espiritual en preparación para la Pascua, la familia “representa el futuro de la sociedad”, también y sobre todo “en un contexto de guerra”. De aquí la voluntad de apoyar en el plano “material y espiritual” a las jóvenes parejas de aquella que un tiempo era la metrópolis del norte de Siria.

En las pasadas semanas unas 740 familias, que se formaron después de 2012, han recibido ayuda “ayudas entre las cuales comida, remedios y se les dio corriente eléctrica”. Parte de las donaciones confluyeron también a musulmanes necesitados, en un contexto de caridad que abraza a todos prescindiendo de la fe religiosa profesada. “Dentro de este proyecto-advierte el párroco de Alepo- está el intento de contribuir al apoyo de la pareja “también después del matrimonio”.

La primera de las dos familias que se encontraron con AsiaNews, está formada por Bassam Salloum, de 31 años y de Miryam Mahaj de 29, ambos con estudios universitarios en Lengua y literatura francesa. La pareja se casó el 22 de agosto de 2015 y tienen una hija de nombre Tiya, que está por cumplir un año.

Bassam y Miryam se conocieron en 2014, durante el período quizás más oscuro de la ciudad de Alepo. Los dos jóvenes pensaron por mucho tiempo en emigrar y casarse en el extranjero, pero la Iglesia local siempre los ha ayudado-a nivel financiero y espiritual- a los largo del camino y por esto decidieron quedarse. Desde hace un par de años la parroquia contribuye en el pago del alquiler del departamento, en la compra de alimentos y el suministro de energía eléctrica. “Nuestra esperanza, para el futuro-cuentan- es que la guerra tremine y que podamos vivir de nuestro trabajo y contribuir al desarrollo de nuestro país”. Sin embargo, permanece fuerte “el temor” que el conflicto pueda “durar todavía por mucho tiempo” y que la Iglesia “termine las reservas: ¿cómo podremos vivir-agrega- sin su ayuda?”. En estos años de guerra y violencia “nuestra fe creció: nos casamos- narran- en pleno conflicto, sin conocer a ninguno que nos pudiese ayudar. Contamos sólo con la protección de Dios”. En un momento de particular crisis se presentaron en la parroquia, explicando su situación económica y familiar. No conocíamos al p. Ibrahim, pero ya desde el inicio “el sacerdote nos ha apoyado y alentado”. Para poder responder a las necesidades de la familia Bassam tiene dos trabajos: en la escuela como docente y en la parroquia, donde trabaja en lo social. Cada día trabaja hasta 12 horas o más si es necesario. El dinero de un mes, confiesa, “son suficientes para sobrevivir tres semanas”. Permanece, fuerte la “tentación” de escapar al extranjero porque “toda nuestra familia” ya emigró, pero “la fe en Dios, la Providencia y el apoyo de la Iglesia nos permiten quedarnos en Alepo”. 

Una infancia difícil, con la pérdida precoz del padre, une a la segunda pareja: Khalil Mstrih, de 32 años, estudios superiores, que hoy dirige una confitería y Diala Dib, graduada en economía y hoy empleada en la recepción de la parroquia. Ambos se casaron el 24 de julio de 2016. “Nos amamos mucho- cuentan- y si bien no viendo el finde la guerra, decidimos casarnos. Nos falta de todo, empezando por la casa: vivimos en un departamento dejado libre por una familia que emigró. Pero, ¿si un día vuelven? ¿Qué hacemos? ¿Y adónde iremos? En esta casa nada es nuestro---Usamos sus cosas”.

Antes de la guerra Khalil trabajaba en una pastelera donde aprendió el arte de fabricar dulces; con el dinero ahorrado, inició una actividad propia y hoy nos habla con gran orgullo. “A causa de la muerte de mi padre-recuerda- tuve que abandonar los estudios. Logré seguir adelante sin particulares ayudas. Luego inició la guerra y todo se perdió”. Habría querido emigrar al extranjero, pero la idea de dejar a mi madre sola lo bloqueó y por esto, decidió permanecer. “Tenemos gran confianza en Dios-subrayan Khalil y Diala- y si no hubiésemos tenido una fuerte fe no nos hubiésemos jamás casado. Tenía un solo dólar cuando la conocí, no sabía cómo podría construir una familia. Es Dios que nos ha ayudado y guiado en este camino”. El pensamiento de la emigración, de la fuga no está del todo abandonado porque “no estaremos más obligados a pedir limosna, sino que podremos vivir de nuestro trabajo”.

Gracias a la ayuda del p. Ibrahim, Khalil encontró a algunos amigos con los cuales puedo abrir una nueva pastelería, si bien las ganancias son limitadas. El costo del alquiler es alto y cada mes existe el peligro de no sacar el dinero suficiente para hacer frente a los gastos. No pudiendo asumir personal para no agravar aún más el balance, la esposa decidió ayudar al cónyuge en la actividad. “Sufrimos mucho-concluye la pareja- y la ayuda de la Iglesia es de vital importancia en este contexto. Esperamos sólo que la guerra pueda terminar rápidamente”. (DS).

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