25/04/2026, 15.50
MUNDO RUSO
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La cortina electrónica del siglo XXI entre el 'internet oriental y occidental'

de Stefano Caprio

El filósofo ruso Epstein habla de una nueva "cortina de hierro" electrónica y digital. Tras el colapso del sistema totalitario soviético emerge un sistema virtual inmenso y omnipresente . El muro actual no es fácilmente controlable por un centro de poder absoluto. Solo se intenta tapar las rendijas e interrumpir las conexiones. El rival de Putin ya no es Navalny, sino Durov, fundador de Telegram.

 

Como comenta el filósofo y escritor ruso Mikhail Epstein en Radio Svoboda, con el cambio de milenio hemos pasado de la sigla CCCP (o SSSR en letras latinas, la sigla de la URSS) a la sigla WWW, la del internet global que ahora se quiere dividir en "internet oriental y occidental", la nueva "cortina de hierro" electrónica y digital. Ambas abreviaturas indican distintos tipos de unión de pueblos y de concepciones del mundo; las S de Soyuz, Sotsializm, Sovety indican vínculo, compartir y otras características de generalización común, típicas de las ideologías progresistas.

Cuando el proyecto SSS colapsó, fue reemplazado por el proyecto WWW, World Wide Web, una telaraña universal, Set na ves Sviet, "Red para todo el Mundo", como la interpreta Epstein, transformando el eslogan socialista en "¡Conciencias de todos los pueblos y de todos los tiempos, uníos!". En este sentido, no sorprende que la historia del nacimiento de internet coincida con la desintegración del imperio soviético, convirtiéndose en cierto modo en su continuación cronológica. Un sistema totalitario llega a su fin y en su lugar se instala un sistema virtual, igualmente inmenso y omnipresente, que no requiere sacrificios de sangre ni persecuciones a cambio de la fraternidad universal, no de los cuerpos, sino de las mentes; no de la vida, sino del pensamiento.

Basta recordar las áridas líneas de la Enciclopedia Británica: "El desarrollo de la WWW comenzó en 1989 de la mano de Tim Berners-Lee y sus colegas del CERN... El primer navegador web basado en texto se lanzó en enero de 1992. El navegador web Mosaic se lanzó en septiembre de 1993; Netscape Navigator en diciembre de 1994". En estos momentos cruciales de la historia, los últimos vestigios del totalitarismo se entrelazan con los primeros hilos de la World Wide Web. Precisamente en ese año, 1989, cuando cayeron la Cortina de Hierro y el Muro de Berlín, cuando Europa oriental se liberó de la dictadura soviética y colapsó el sistema socialista, se creó el protocolo de la red, el lenguaje de comandos que se utiliza para transmitir mensajes entre computadoras. Enero de 1992 no es solo el primer mes en la historia de los "Estados independientes" de la ex-Unión Soviética, sino también el comienzo de la historia de los navegadores, que permitieron que la Web fuera accesible a las computadoras personales. La red universal de internet nació en el mismo momento histórico en que terminaba el totalitarismo de orientación soviética.

En lugar de la SSSR se instituyó la SNG (CEI, Comunidad de Estados Independientes, en ruso Soyuz Nezavisimykh Gosudarstv), que en realidad "se disolvió casi de inmediato como nieve al sol", observa Epstein, y permaneció como una institución ficticia que nunca condujo a ninguna forma de unión. Posteriormente se intentó crear la Unión Euroasiática por iniciativa del presidente "eterno" de Kazajistán, que luego fue desplazado a un segundo plano, Nursultán Nazarbáyev, y se instituyó la Unión Económica Euroasiática (EAEU), que hoy intenta insertarse en los múltiples vaivenes de los mercados internacionales. Y todo culminó en la alianza militar euroasiática OTSC, "Organización del Tratado de Seguridad Colectiva", que ha sido totalmente incapaz de afrontar los desafíos militares de los últimos años, y ha resultado impotente incluso ante conflictos locales como el de Armenia y Azerbaiyán, por no hablar del de Rusia y Ucrania.

En diciembre de 1991 terminaba la URSS, y en enero de 1992 nació la WWW, "como una mariposa de terciopelo, de la SSSR, de las múltiples y pesadas estructuras de su cuerpo, surgió la red internet como una oruga de acero", afirma Epstein. En septiembre-octubre de 1993, cuando todo el ejército presidencial asedió el parlamento y una sangrienta guerra civil desgarró el corazón de Moscú, hizo su aparición en la escena global Mosaic, la primera plataforma de red de masas estadounidense. Finalmente, en diciembre de 1994, cuando el panorama político interno ruso quedó visiblemente fragmentado y comenzó la guerra en Chechenia, la red global de comunicaciones electrónicas se consolidó aún más: se lanzó un nuevo programa mejorado, Netscape, tras lo cual internet comenzó a desarrollarse a un ritmo sin precedentes. De este modo, la fallida república global del trabajo fue reemplazada por una república global de los intelectos, que ya no necesitan manos ni armas para llevar a cabo sus propias ideas, sino que ahora gestionan sus propias máquinas y cultivan sus propios campos en el puro espacio virtual. A diferencia de la lucha por la propiedad material, de la "expropiación de los expropiadores", internet no requiere violencia ni sacrificio.

Epstein cita algunas frases de un diálogo que mantuvo en 1999 en Radio Svoboda con el poeta Alexei Tsvetkov, en el que se refleja el entusiasmo de aquel momento: "¿Qué les falta a los rusos en los años post soviéticos? Parece que hay más de todo que antes, y si no había, habrá más: libros, programas de televisión, vinos, salchichas, fiestas, políticos... pero falta lo Inmenso. Eso que había en la vida soviética, a pesar de, o precisamente debido a, su dura y fría cotidianidad. Había una Idea que movía e inspiraba este mundo, incluso matándolo, inspirada por el dolor y la fe, por la desesperación y la condenación. Faltaba la Santidad mundana e incluso la Inspiración para la autodestrucción del alma, una especie de correlación final de cada pequeña cosa de la existencia con la Historia del Mundo y su Significado Principal. Las religiones tradicionales han desaparecido tras el umbral de los templos recién reconstruidos, y en la vida secular solo ha quedado lo secular, solo para el beneficio del presente y para el cumplimiento de su pequeño objetivo. Lo Inmenso ha abandonado la vida: solo quedan las 'viejas canciones' dedicadas a ello, en las que él mismo se regocija y llora por todo el universo que ha abandonado".

Ahora esta Inmensidad vuelve a envolver al Mundo Ruso, la WWW ha sido puesta bajo llave, y se levanta la nueva cortina electrónica para proteger el "lager digital", con nuevas letras bélicas como la Z (Západ, Occidente), la S de Sever (Norte) y la V de Vostok (Oriente) según las subdivisiones de las armadas que deben conquistar el mundo entero, sobre todo la Z del gran enemigo occidental que coincide con Zapret ("Prohibición") y Zanaves ("Cortina"), y también con la Zona, que indica el mundo de los lager, nuevamente poblado por víctimas sacrificiales del nuevo imperio.

Ya no es una "cortina de hierro" fácilmente controlable desde un centro de poder absoluto donde basta con desenchufar el cable, pues hoy cualquier prohibición y cualquier muro se pueden eludir de mil maneras. Por eso se intenta continuamente sellar las rendijas, interrumpir las conexiones, clausurar las ventanas que se abren de forma imprevista a través de las corrientes y los flujos de la red digital. No hay un choque de ideologías y fuerzas específicas; tanto desde lo alto del Kremlin como desde los recovecos de la red, se vaga en la nada de la "totalidad sin utopía", como la define Epstein. La cortina electrónica separa a Rusia no solo del mundo exterior, sino también de sí misma y de su futuro, en una lucha insensata entre WWW y ZZZ.

La confrontación política de la Rusia actual ya no es entre Vladímir Putin y el héroe de la disidencia Aleksei Navalny, hundido en la "Zona", y ciertamente tampoco contra los partiditos menores como los comunistas, los liberal-nacionalistas y los otros satélites del régimen que tratan de explotar el descontento por los cortes de internet en vísperas de las elecciones parlamentarias de septiembre. Las figuras que se enfrentan hoy son las de Vladímir Putin y Pável Dúrov, el fundador de la mensajería Telegram, cuya clausura simboliza el fin de la WWW y la transición definitiva al ZZZ. Dúrov también acusó recientemente a la Comisión Europea de haber planeado una aplicación para verificar la edad de los usuarios de internet como herramienta de espionaje para controlar a los ciudadanos europeos, extendiendo la cortina electrónica en el interior del mundo virtual, donde no existen fronteras ni latitudes.

El fundador de Telegram fue arrestado en agosto de 2024 en el aeropuerto de París, procedente de Azerbaiyán, donde se había hablado de un encuentro con Putin con la mediación del presidente azerí Ilham Aliyev. En realidad, nunca se vieron cara a cara, y el zar del Kremlin incluso se jacta de "no usar internet", dejando que lo utilicen sus subordinados y situándose por encima de todas las cortinas. Dúrov fue acusado entonces de negarse a colaborar con las instituciones estatales tanto de oriente como de occidente, y de permitir todo tipo de transacciones ilegales en los canales de su mensajería, que ahora Rusia intenta cerrar definitivamente, a pesar de las instrucciones del fundador sobre las posibles rutas alternativas de evasión, también en este caso con la sigla mágica VPN, la vía de escape de la cortina digital, que nadie sabe a dónde puede llevar.

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