23/07/2015, 00.00
ISLAM – AFRICA
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Misionero Pime: Estaba en el lugar del atentado, el extremismo islámico llegó también a Maroua

El p. Giuseppe Parietti fue testigo del ataque kamikaze de ayer en el mercado central. Cuenta sobre los instantes sucesivos a la explosión y la situación actual. El problema del fanatismo religioso, de la pobreza que hace que los jóvenes sean influenciados. Pero también el poder de las armas y de los países que las venden. La comunidad musulmana de Camerún “¡Es pacifista!”.

Yaoundé (AsiaNews)- “Estaba a pocos centenares de metros del lugar de la explosión, en el mercado central de Maroua. Hemos sentido un golpe y después cerca de 1 minuto y medio, otro. La gente escapaba, corría para todos los lados. Luego hemos sabido que eran dos las terroristas. Lamentablemente la violencia llegó también aquí, tememos que no sea el fin sino el inicio. Y esto nos da un poco de miedo”. Es el testimonio del p. Giuseppe Parietti, superior regional del Pime (Pontificio Instituto Misiones Extranjeras) en Camerún, que ayer asistió al dobel atentado por ´parte de 2 muchachas de apenas 15 años, que se hicieron explotar en el norte de Camerún, en el mercado central de Maroua y en cercano barrio de Hausa.

El p. Parietti confirma a AsiaNews el balance de las 2 explosiones que han causado 13 muertos y 32 heridos, de los cuales algunos en graves condiciones. Los ataques no han sido reivindicados, pero se teme que las jóvenes formasen parte de los extremistas de Boko Aram, que están diseminado el terror en la vecina Nigeria de hace más de 5 años, con ataques a iglesias y a mezquitas y al rapto de las estudiantes vendidas como esclavas o como esposas de los milicianos. Los datos reportan que desde el año 2009 los rebeldes han provocado al menos 15 mil muertes y más de 1,5 millones de refugiados.

El atentado de ayer es el segundo ataque suicida en el norte de Camerún en 10 días. El 12 de julio pasado otras 2 mujeres con el velo integral se hicieron saltar por los aires en Fotokol, en la frontera con Nigeria, en la región del lago Chad.

“Esta mañana la situación está volviendo a la normalidad. Las actividades del mercado reiniciaron. Ahora tenemos que reiniciar a retomar la vida de todos los días, ciertamente con menos tranquilidad que antes”, continúa el misionero. La zona septentrional del país está bajo el ataque de los milicianos de Boko Aram de hace más de 2 años y de hace diversos meses las autoridades han prohibido durante las horas nocturnas el uso de motos, medios con los cuales los extremistas se mueven con mayor facilidad a través de la frontera con Nigeria.

“El problema de estos extremistas- explica el p. Parietti- es que se convirtieron en fanáticos, adoctrinados. Les dicen que dar la vida por Dios, y se convierten en mártires. Están preparados, también desde el punto de vista psicológico. Están entrenados. Ciertamente en la base hay problemas sociales, como la pobreza y la falta de trabajo que hacen de estas personas más influenciables de las ideas radicales. Pero luego hay mucha locura. Una parte de los musulmanes justifica con Dios todas sus locuras”. “Y luego lamentablemente son apoyados por algunos poderes políticos y económicos que han dado las armas a estos extremistas. Son apoyados directamente o indirectamente, por Libia o por otros países”.

Pero, según el misionero- que vivió un año en la casa de una familia musulmana- “¿la mayor parte de los fieles musulmanes es pacifista! Quiere el diálogo interreligioso, una convivencia pacífica, está lejos mil km de estos locos. Nosotros, como misioneros del Pime, estamos trabajando junto a ellos. Tenemos también una casa de encuentros donde se desarrollan diversos proyectos para buscar trabajo para los jóvenes, para colaborar juntos por el desarrollo del país. También contamos con la ayuda de las autoridades. “No hay otro camino”.

El p. Parietti subraya el rol fundamental que las autoridades civiles y militares pueden tener para construir una convivencia pacífica, “para que la gente se acostumbre a  convivir en paz más allá de las diferencias”. “Por nuestra parte, como misioneros, debemos estar con la gente, si bien la situación no es tranquila, nuestro trabajo es este”, concluye.

 

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