02/10/2019, 16.38
CHINA
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Nexos entre empresas y el Instituto Confucio: temor por el influjo del Partido Comunista Chino en el exterior

Los centros orientados a la difusión del idioma y la cultura de China son financiados fundamentalmente por el gobierno chino. Las multinacionales de Beijing también colaboran con patrocinios y asistencia financiera. Libertad académica, recopilación de datos sensibles y propiedad intelectual: al menos 22 universidades estadounidenses han cortado los puentes con la institución. 

 

Washington (AsiaNews) – El Instituto Confucio fue creado por la Oficina “Hanban” del Ministerio de Educación de Beijing, para difundir la lengua y la cultura chinas en el exterior. Según los analistas de la Jamestown Foundation, el punto de vista favorable a Beijing va mucho más allá de las aulas de estos centros esparcidos en el mundo: los crecientes y estrechos vínculos entre el Instituto y el empresariado promueven la influencia del Partido Comunista chino más allá de las fronteras nacionales. Por gentileza de la Jamestown Foundation. (Traducido al español por AsiaNews).

 

El 27 de septiembre se cumplirán 15 años de la inauguración del primer Instituto Confucio en Corea del Sur, en 2004. Hoy en día, más de 150 centros de este tipo, solventados por el gobierno chino, operan en más de 150 países alrededor del mundo. Muchos de ellos planean celebrar la ocasión como parte del Día Mundial del Instituto Confucio (Hanban, sin fecha). Tras establecerse en las universidades, los Institutos Confucio (IC) también han comenzado a diversificar su oferta educativa más allá del nivel de educación superior. Las Aulas Confucio (Confucius Classrooms), una red de abarca más de 1,100 programas afiliados en las escuelas circundantes que adhieren al programa K-12 es el ejemplo más obvio de ello.  

Sin embargo, hay otro aspecto de esta amplia difusión que ha pasado inadvertido. En la última década, los IC han intentado crecientemente entablar lazos con el sector corporativo, ofreciendo variados servicios a empresas extranjeras y, más recientemente, trabajando con un grupo selecto de compañías chinas en actividades conjuntas para implementar los IC a escala global. Este fenómeno asume varias formas y parece destinado a incrementarse en base a un nuevo programa de colaboración lanzado en diciembre del 2018. Si bien aparentemente es inocuo e incluso beneficioso para algunas empresas y sus empleados, estas interacciones presentan una nueva serie de riesgos y desafíos para los gobiernos, educadores, padres y otros a quienes preocupan las consecuencias negativas, potenciales, de una creciente influencia del Partido Comunista Chino (PCC) en sus sistemas escolares, económicos y políticos. 

Servicios de los Institutos Confucio a Empresas locales y Multinacionales 

Los sitios web y boletines de numerosos IC en los Estados Unidos y en otras partes del mundo publicitan varios servicios que se ofrecen a las empresas locales o multinacionales con casa central próxima a los institutos. Clases de idioma, comunicación intercultural y servicios de traducción figuran entre los servicios prestados con mayor frecuencia. Pero algunos también abarcan cursos más sustanciosos sobre China contemporánea. Por ejemplo, el IC de la Universidad de Oklahoma ofrece una clase introductoria a los empleados de las empresas locales,  “diseñada para brindar a los alumnos una comprensión de base de la China actual” e incluye contenido “sobre el panorama político actual en China” y “cómo funciona la economía china” - temas en los cuales, indudablemente, el sesgo de los IC pro-Beijing habrá de manifestarse (University of Oklahoma, sin fecha).

Hay dos IC en el noroeste de los Estados Unidos que han sido pioneros en este tipo de alcance. Los cursos de idioma chino ofrecidos por el IC de la Portland State University (CIPSU), en Oregon, orientados a los empleados de la casa matriz de Nike en el 2014 constituye uno de los primeros ejemplos de este tipo de intentos (Hanban, 26 de febrero de 2014). Un artículo de un periódico del 2012 describe iniciativas similares llevadas adelante por el Instituto Confucio del Estado de Washington (CIWA), tendientes a colaborar con las empresas locales, afirmando que “Con gran entusiasmo, estamos preparando cursos de idioma chino orientado a negocios y asuntos legales, y un curso de Comunicación Intercultural para los empleados de Starbucks y Microsoft”. [1]

A partir de aquellos experimentos iniciales, este tipo de compromisos con empresas se ha extendido por todos los Estados Unidos e incluso más allá, en localidades que van desde Nebraska (University of Nebraska-Lincoln Confucius Institute, sin fecha) a Arkansas (University of Central Arkansas, junio de 2018), Miami (Miami Dade College Confucius Institute, sin fecha), Minneapolis (University of Minnesota, sin fecha), y también al Reino Unido (University of Sheffield, sin fecha) y Australia (University of Western Australia, sin fecha). Muchos sitios web de los IC alojan páginas y programas específicos promocionando estos servicios. En varios casos, en las propuestas orientadas a las universidades para el establecimiento de los nuevos IC (University of North Carolina-Charlotte, 12 de octubre de 2017) y en la descripción general del Instituto (Georgia State University, sin fecha), se destaca la creación de conexiones con empresas locales como un aspecto fundamental de la misión del centro.  

La participación corporativa en la gestión y la subvención de los Institutos Confucio

Así como los IC proveen servicios a las empresas locales, los ejecutivos de las corporaciones y las empresas han asumido roles de apoyo a la gestión y viabilidad financiera de los institutos,  como ser el desempeño como parte del Consejo Directivo. Por ejemplo, Shen Yushi, quien se desempeñó como responsable de la Red de Empleo china de Microsoft, cumplió funciones en el consejo directivo del CIWA (Instituto Confucio de Washington, ndt) del 2012 al 2013 (Microsoft CHIME, sin fecha); y el ex VicePresidente y Director Jurídico de Nike, Jim Carter, se desempeñó en el Consejo Directivo del IC de la Portland State University antes de jubilarse, en 2010 (Portland State University, 2010). Más recientemente, y desde el 2014, Donald Fan, Director General de Walmart, a cargo de la Oficina Global de Cultura, Diversidad e Inclusión, colaboró siendo parte del Consejo Directivo del IC en la University of Central Arkansas (Diversity MBA Magazine, sin fecha).

Si bien los IC son subvencionados en su mayor parte por el gobierno chino, las corporaciones multinacionales también han brindado su patrocinio o asistencia financiera con miras al establecimiento de un IC. Cabe citar un reciente ejemplo en Alemania, donde la compañía Audi colaboró conjuntamente en la fundación de un IC en la ciudad de Ingolstadt, cuyo nombre, según se acordó, es “Instituto Confucio Audi-Ingolstadt.” Según fue difundido por los medios de prensa chinos, este es el primer instituto del mundo fundado a través de una inversión en conjunto con una  multinacional extranjera (China Daily, 24 de mayo 2017). Las compañías chinas más importantes también han brindado ayuda financiera a los IC en el exterior; tal es el caso del patrocinio de 3 años lanzado en el 2012 por el gigante tecnológico Huawei, para apoyar la actividad del IC de  Copenhagen en Dinamarca (Hanban, 19 de marzo de 2012).

Estos ejemplos no son casuales. El Ministerio de Educación de China, en su “Plan de Desarrollo del Instituto Confucio” correspondiente al período 2012-2020 llama a los IC a “expandir activamente los canales de financiamiento y atraer empresas, individuos y otras fuerzas sociales en el ámbito local y en el exterior, para brindar apoyo financiero al Instituto Confucio”. El plan establece asimismo que las empresas [chinas] que “se van” al exterior debieran respaldar activamente la creación de los Institutos Confucio” (Ministerio de Educación, 28 de febrero de 2013).

Nuevos Institutos Confucio, en colaboración con una amplia gama de compañías chinas

En paralelo a la expansión del la relación de los IC con empresas del exterior y el desarrollo del apoyo por parte de firmas chinas como Huawei, en los últimos dos años, han surgido nuevas iniciativas de Hanban para obtener el apoyo y patrocinio de compañías chinas que operan en el extranjero. En este sentido, por ejemplo, en marzo de 2018, en paralelo a los servicios brindados a empresas extranjeras, el IC de la Suez Canal University, en Egipto, dictó un curso de formación de dos días, dirigido a empleados chinos y egipcios de la empresa china Jushi,  productora de fibra de vidrio. El director del Instituto, Hassan Ragab, en diálogo con China Daily comentó: “Seguiremos brindando este tipo de programas de formación a cerca de 20 compañías chinas que operan en la SC Zone [la Zona Económica del Canal de Suez]” (China Daily, 3 de marzo de 2018).

En diciembre de 2018, Hanban anunció un programa de colaboración más expansivo —y potencialmente problemático— con 17 empresas chinas (Sichuan Online, 5 de diciembre de 2018). El programa se dio a conocer en la conferencia anual del IC celebrada en la provincia de Sichuan y fue lanzado en presencia de Sun Chunlan, miembro del Politburó del PCC y ex líder del Departamento de Trabajo del Frente Unido, dependiente del partido (Hanban, 7 de diciembre de  2018). Varios sitios web de los medios y del gobierno mencionan los nombres de las compañías participantes y ciertos parámetros de colaboración. Las firmas son un conglomerado de empresas estatales y privadas que operan en diversos sectores: editorial, educación, construcción, comunicaciones y tecnología. [2]

 

Implicaciones de la Colaboración corporativa con los Institutos Confucio 

Resultan obvias las ventajas de que las empresas y sus empleados tengan la oportunidad de aprender habilidades en idioma Chino y mejorar su comprensión de China, así como recibir servicios de traducción gratuitos o a módicos costos. Pero el hecho de que estas oportunidades educativas y de servicios sean proporcionadas por instituciones subvencionadas por el gobierno chino genera el riesgo de haya condiciones ocultas tras ello. Es muy probable que el plan de estudios abordado por los instructores acreditados por Hanban sea altamente selectivo, especialmente en temas como el panorama político y económico de China contemporánea: omitiendo cualquier crítica seria a la concentración de poder político por parte de Xi Jinping, la creciente censura y vigilancia, o el despliegue de graves violaciones a los derechos humanos cometidas contra abogados, sindicalistas, uigures, tibetanos, cristianos, practicantes de Falun Gong y otros ciudadanos chinos (National Association of Scholars, 2 de julio de 2017). Todos estos aspectos de la China actual tienen consecuencias concretas para las empresas que operan en el país. 

En términos más generales, la investigación sobre el influjo de los IC en los campus universitarios ha demostrado que la presencia del centro y el punto de vista favorable a Beijing frecuentemente trascienden el ámbito del aula. Los recursos financieros proveniente de Hanban y los lazos desarrollados por el gobierno chino con las universidades han sido utilizados, ya sea directa o indirectamente, para presionar a los administradores y al plantel de profesores a fin de evitar ciertas formas de expresión, actividades e interacciones con actores que no son bien vistos por Beijing. [3] La comunidad empresarial tradicionalmente ha abogado por mantener lazos estrechos entre los gobiernos extranjeros y China, y generalmente su preocupación no se ha enfocado en los estándares, como la libertad académica. Sin embargo, el creciente financiamiento del gobierno chino en beneficio de empresas en el exterior, podría ser fácilmente utilizado por el PCC para influenciar la formulación de políticas de gobierno en el extranjero, o la elección de las expresiones propias vinculadas a temas y lugares políticamente sensibles.  El sitio web del Instituto en la Universidad de Sheffield afirma que una de sus metas es “forjar alianzas estratégicas con actores clave de empresas, gobierno y de otros sectores”, destacando que la finalidad es apoyar el instituto (University of Sheffield, sin fecha). Una vez establecidas, tales alianzas también pueden ser implementadas con miras a lograr otros objetivos del PCC en materia de política exterior. 

Quizás el aspecto más desconcertante de la creciente vinculación de los IC con firmas extranjeras y chinas se relaciona con el surgimiento de oportunidades de recolectar datos de inteligencia para fines políticos o económicos. Esto es particularmente relevante en el contexto de este nuevo programa de colaboración que mencionamos anteriormente. Varias de las compañías involucradas -y especialmente la compañía subsidiaria de Tencent, iFlytek y TAL— y la índole de colaboración prevista con los IC debieran despertar sospechas.

En el caso de Tencent, la cooperación en mente parece incluir el uso de tecnologías de inteligencia artificial para mejorar la enseñanza del idioma chino. Parte de esta tarea sería incorporar medidas como recopilar datos de los alumnos extranjeros en las plataformas de comunicaciones administradas por Tencent, a fin de brindarles notas periodísticas sobre los temas de preferencia (The Cover News, 5 de diciembre de 2018). La colaboración del IC con TAL es descripta en un documento, en el cual se afirma incluye “el uso del reconocimiento facial y la síntesis de voz para brindar a los estudiantes una experiencia de aprendizaje interactiva”. (People’s Daily, 18 de enero de 2019). Este tipo de colaboración no es del todo nueva: es de suponer que el gigante tecnológico ZTE ya ha suministrado equipamiento y capacitación a los IC del mundo entero, e incluso ha co-fundado uno situado en Francia, el IC de la Universidad de Poitier, en 2005  (Daily Beast, 27 de junio de 2018). Sin embargo, el nuevo programa de colaboración podría expandir la oportunidad y abarcar una amplia gama de compañías chinas, incluyendo el coloso Tencent.  

Los servicios de Tencent —en particular, sus servicios informáticos en la Nube, y sus aplicaciones móviles, tan populares— se han convertido en elementos omnipresentes en las comunicaciones y en el tejido financiero y social de China. Si bien la compañía desde su establecimiento, en 1998, fue forzada a adecuarse a los estrictos controles de información del PCC, en los últimos dos años la escala y la significatividad de su actividad ha aumentado y se ha vuelto más visible tanto dentro como fuera de China (The Diplomat, 26 de marzo de 2019). Varias fugas de datos recientes, investigaciones de los medios y descripciones anecdóticas de usuarios fuera de China han sacado a la luz un notable grado de actividad de censura y vigilancia transnacional a través de la plataforma de la red social WeChat, de la cual Tencent es propietaria. Teniendo en cuenta la complicidad de Tencent para con los requerimientos de monitoreo del gobierno chino, algunas universidades ya han recomendado a sus alumnos que se abstengan de usar aplicaciones como WeChat cuando se encuentren en China, y las fuerzas armadas extranjeras han ordenado a sus soldados removerlas de sus teléfonos celulares. El aparente plan de incorporar las plataformas de Tencent a la educación impartida en los IC acerca estas preocupaciones al ámbito doméstico.  Otra de las nuevas firmas colaboradoras de los IC, iFlytek, también posee un pasado problemático, con presuntas conexiones con la vigilancia de Estado, la recopilación de datos biométricos y la represión en Xinjiang (Human Rights Watch, 22 de octubre de 2017).

De cara al futuro

En el mes de febrero de 2019, el Ministerio de Educación de China publicó un informe oficial en el cual se detallan las prioridades y objetivos del gobierno hasta el año 2035 en el área vinculada a la educación  (Xinhua, 23 de febrero de 2019). Uno de las metas mencionadas consiste en fortalecer la cooperación internacional en el ámbito educativo, e incluye fomentar “el desarrollo de los Institutos Confucio y de las Aulas Confucio”. Otro objetivo se relaciona con una reforma educativa en la “era de la información” y abarca esfuerzos tendientes a “acelerar la formación de una gestión educativa y de un sistema de monitoreo modernos”. Estas afirmaciones, acompañadas por las actividades anteriormente descritas, indican que es muy probable que esta dimensión de las actividades de los IC -con sus componentes tecnológicos-  continúen expandiéndose en los próximos años.  

Los gobiernos extranjeros, las universidades y las corporaciones debieran considerar la adopción de medidas tendientes a limitar las potenciales consecuencias negativas que podrían surgir de esta tendencia. Las universidades deben estar vigilantes, para excluir de sus aulas las tecnologías de  Tencent, ZTE, Flytech u otras similares de empresas de tecnología chinas. Las corporaciones debieran limitar la dependencia financiera de los IC, y estar atentos ante cualquier intento de representantes del gobierno chino de usar esta vía de interacción para influencias ilícitas, además de estar preparado para reportar a las autoridades competentes cualquier actividad que pueda indicar tareas de inteligencia,  recopilación de datos o robo de propiedad intelectual. Las multinacionales también deben evaluar otras vías (más independientes) para promover el aprendizaje del idioma chino en sus comunidades, en vez de apoyar y financiar la actividad de los IC. Los empleados y las empresas que asisten a los cursos de los IC sobre Política china u orientación para viajes, deben procurar activamente complementarlos con fuentes de información independientes concernientes a China, y reunirse con grupos de derechos humanos externos, o bien con refugiados chinos, tibetanos y uigures. De no haberse activado aún, los ministros de educación del extranjero debieran desarrollar canales de comunicación y consulta con su contraparte en el sector del comercio vinculado al área, y con las agencias de inteligencia en el ámbito doméstico, para facilitar el acceso común a la información y una respuesta coordinada a cualquier actividad problemática llevada a cabo por las empresas, chinas o locales, en el IC. 

En efecto, si bien la colaboración con gigantes de la tecnología china puede ser beneficiosa para los IC, en ciertos lugares —y en particular, en los Estados Unidos — esta última iniciativa podría resultar contraproducente. Se corre el riesgo de reforzar o acelerar una tendencia reciente: al menos 22 universidades estadounidenses han optado por cerrar sus IC debido a las preocupaciones concernientes no solo a la libertad académica, sino también a la posibilidad de ser potenciales víctimas de la vigilancia del gobierno chino. 

 

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Notas

[1] Bo D., “The Confucius Institute of the State of Washington: An Introduction,” Comparative Literature: East and West, 17:1, 179-182, 2012; Published online August 6, 2018.

[2] La lista de socios chinos identificados por los autores como colaboradores en el nuevo programa de asociación es la siguiente: 1. Sichuan Xinhua Publication Group (四川新华发行集团); 2. China Education Equipment Industry Association (中国教育装备行业协会); 3. China Nonferrous Metal Industry Human Resource Center – CNMIHR (有色金属工业人才中心); 4. China Communications Construction Company Ltd. (中国交通建设股份有限公司); 5. China International Intellectech Corporation – CIIC (中国国际技术智力合作公司); 6. Tencent Cloud Computing (Beijing) Inc. (腾讯云计算(北京)有限责任公司); 7. iFlytek Co. Ltd. (科大讯飞股份有限公司); 8. Beijing Duodou Technology Co. Ltd. (北京多豆科技有限公司), 9. TAL Education (好未来教育集团), 10. Lishizhen Medicine Group Co., Ltd. (李时珍医药集团); 11. Sichuan Changhong Education Technology (四川长虹教育科技有限公司); 12. China National Publications Import & Export Group Corporation (中国图书进出口总公司); 13. Beijing Perfect World Co., Ltd. (完美世界教育科技(北京)有限公司); 14. Beijing Wenxiang Information Technology Co., Ltd. (北京文香信息技术有限公司); 15. China Publishing Group Co., Ltd. (中国出版集团). Las dos restantes de la lista de 17 no son empresas, sino más bien agencias de gobierno: Departamento de Cultura y Turismo de Sichuan (四川省文化和旅游厅) y Departamento de Cultura y Turismo de la Provincia de Henan (河南省文化和旅游厅). Para acceder al artículo original en idioma chino, donde figura esta misma lista, véase 李寰, y 李媛莉. (5 de diciembre de 2018). 孔子学院多了”好伙伴” 国内17家企事业单位加入孔子学院合作伙伴计划. Fuente: https://sichuan.scol.com.cn/ggxw/201812/56719525.html.

[3] Peterson, R. Outsourced to China: Confucius Institutes and Soft Power in American Higher Education, April 26, 2017. Fuente: https://www.nas.org/reports/outsourced-to-china.

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