25/02/2022, 13.26
FILIPINAS
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Obispos filipinos: ‘No voten a quien distorsiona la verdad sobre los años de la Ley Marcial’

En el aniversario de la revolución pacífica de EDSA, que llevó al derrocamiento de Marcos en 1986, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor David, difundió una carta pastoral. De cara a las elecciones del 9 de mayo, en las que el hijo del ex dictador es candidato a la presidencia, los prelados sostienen: "No puede haber justicia sin verdad".

Manila (AsiaNews) - En la campaña electoral en curso en Filipinas "hay fábricas de trolls que siembran el virus de la mentira", pero en un país "no puede haber justicia sin verdad". En nombre de todos los obispos del país, el presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas, Mons. Pablo Virgilio David, lanzó esta dura advertencia en una carta pastoral titulada "La verdad los hará libres" (Jn 8,32). No es casual que el documento se publique el 25 de febrero, aniversario de la revolución de EDSA, el levantamiento popular no violento que condujo a la caída del dictador Fernando Marcos en Manila en 1986.

En la campaña para las elecciones presidenciales del próximo 9 de mayo, lidera las encuestas el hijo del ex dictador, Ferdinand Marcos Jr -acompañado en la fórmula por Sara Duterte, la hija del presidente saliente. Esto es posible, en parte, gracias a la propaganda masiva que apunta a minimizar el recuerdo de las heridas de los años en que Filipinas fue gobernada con mano dura bajo la ley marcial. Es precisamente sobre este punto que intervienen los obispos, "conscientes de la complejidad de la situación" pero también de la necesidad de ayudar a redescubrir el horizonte del bien común en medio de las profundas divisiones que hoy rigen en el país. 

“Nuestra ambición no es apropiarnos del papel que ustedes desempeñan como laicos en el justo ordenamiento de la sociedad”, escribe monseñor David. “Tampoco tenemos intención de usurpar el rol del gobierno. Estamos aquí para brindar una guía moral y espiritual, conforme a nuestra misión, que es  proclamar la verdad de nuestra fe".

"Estamos horrorizados por la distorsión descarada y sutil, la manipulación, el encubrimiento, la represión y el abuso de la verdad", denuncian los obispos. En este sentido,  citan "el revisionismo histórico, la proliferación de noticias falsas, la siembra de información y narrativas falsas para influir en la opinión de la gente, para ocultar la verdad, para difamar y chantajear a la gente". Hablan de una "pandemia de mentiras" que paraliza nuestra capacidad de reconocer a Dios, de respetar la verdad y el bien".

Y son precisamente "las distorsiones radicales" que circulan respecto "a la historia de la Ley Marcial y la Revolución Popular de EDSA" las que están en el centro del problema. "El 13 de febrero de 1986", recuerda la carta pastoral, "emitimos una 'Declaración postelectoral' sobre la privación sistemática del derecho de voto, la compra y venta masiva de votos, la manipulación deliberada de los resultados electorales, la intimidación, el acoso, el terrorismo y el asesinato. En la misma declaración escribíamos: "Un gobierno que asume o mantiene el poder por medios fraudulentos no tiene ninguna base moral". Por ello, les pedimos que vean, juzguen y actúen -no con violencia, sino con medios pacíficos. Y esto es lo que ha ocurrido”.

La revolución pacífica "no fue una invención de una persona, un partido o un color", escribe Mons. David. “Fue el triunfo de todo el pueblo filipino. Muchos obispos fuimos testigos de la injusticia y la crueldad de la Ley Marcial. Las violaciones de los derechos humanos, las víctimas, la corrupción, la grave deuda y el declive económico del país debido a la dictadura están bien documentados”.

"Todo esto es peligroso, porque envenena nuestra conciencia colectiva y destruye los fundamentos morales de nuestras instituciones”, añade el documento de la Conferencia Episcopal Filipina. Y los obispos se preguntan: “¿acaso podemos permitir que la mentira se convierta en la base de nuestras leyes y de su aplicación? ¿Qué le ocurre a una familia o a una sociedad que no tiene su fundamento en la verdad? No puede haber justicia sin verdad. Incluso la caridad, sin la verdad, es sólo sentimentalismo. Una elección o cualquier proceso que no se base en la verdad no es más que un engaño y no se puede confiar en él".

Por ello los obispos extienden una invitación, especialmente a los jóvenes, con vistas a las elecciones: "Examinen atentamente lo que ocurre en la búsqueda de una sociedad verdadera y justa. Participen en el diálogo y el discernimiento. Escuchen a su conciencia. Que sean ustedes los que decidan”. Los obispos concluyen afirmando: “Confiamos en la capacidad de ustedes para discernir lo que es verdadero y bueno. Todos buscamos el bien común. Y, a la luz del Evangelio de Jesús, sigamos el camino de la verdad, la bondad, la justicia y la paz, no el de la violencia, la venganza o el mal” 

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