20/06/2018, 13.08
VATICANO
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Papa: los mandamientos son palabras del Padre, el camino hacia la libertad

“Desde el principio, el Tentador quiere engañar al hombre y a la mujer”, convenciéndolos de que Dios les ha prohibido comer el fruto del árbol del bien y del mal, para mantenerlos sometidos. El desafío es justamente este: la primera norma que Dios ha dado al hombre ¿es la imposición de un déspota que prohíbe y constriñe, o es la preocupación de un papá que está cuidando a sus pequeños?”  

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – “Los mandamientos son el camino a la libertad porque son la palabra del Padre, que nos hace libres”. El Papa Francisco sintetizó de esta manera, hablando de una manera espontánea, su catequesis para la audiencia general, en la cual, prosiguiendo con el ciclo de reflexiones dedicadas a los Mandamientos, habló del tema: ‘Diez Palabras’ para vivir la Alianza”.

Dirigiéndose a las 20.000 personas presentes en plaza San Pedro para la audiencia general –que estuvo precedida por un encuentro en la sala Pablo VI, con un grupo de más de 200 enfermos de ELA [esclerosis lateral amiotrófica, ndt] con ocasión de la Jornada mundial dedicada a ellos, que se celebra mañana, 21 de junio-, Francisco dijo que “en la Biblia,  los mandamientos no viven para sí mismos, sino que son parte de un vínculo, de una relación, la de la Alianza entre Dios y su Pueblo. Al principio del capítulo 20 del Libro del Éxodo –esto es importante- se lee: «Dios pronunció todas estas palabras». Parece una introducción como cualquier otra, pero en la Biblia nada es banal. El texto no dice: ‘estos mandamientos’, sino que dice «estas palabras». La tradición judía llamará siempre al Decálogo ‘las diez Palabras’. Y el término ‘decálogo’ quiere decir justamente esto. Y, sin embargo, tienen forma de leyes, son objetivamente mandamientos. Entonces, ¿Por qué el Autor sacro usa, precisamente aquí, el término ‘diez palabras’, y no dice ‘diez mandamientos’?”.

“¿Qué diferencia hay entre una orden y una palabra? La orden es una comunicación que no reclama al diálogo. La palabra, en cambio, es el medio esencial de la relación como diálogo. Dios Padre crea por medio de su palabra, y su Hijo es la Palabra hecha carne. El amor se alimenta de palabras, y lo mismo sucede en la educación o la colaboración. Dos personas que no se aman, no logran dialogar”. “Dios se comunica en estas 10 palabras y aguarda nuestra respuesta”. “Una cosa es recibir una orden, y otra muy distinta es percibir que alguien trata de hablar con nosotros. «Un diálogo es mucho más que la comunicación de una verdad. Se realiza por el gusto de hablar y por el bien concreto que se comunica entre los que se aman por medio de las palabras. Es un bien que no consiste en cosas, sino en las personas mismas que mutuamente se dan en el diálogo» (Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 142)”.

 

“Esta diferencia, empero, no es algo artificial. Miremos lo que sucedió en el principio. Desde el principio, el Tentador quiere engañar al hombre y a la mujer”, convenciéndolos de que Dios les ha prohibido comer del fruto del árbol del bien y del mal, para mantenerlos sometidos. El desafío es justamente este: la primera norma que Dios ha dado al hombre ¿es la imposición de un déspota que prohíbe y constriñe, o es la preocupación de un papá que está cuidando a sus pequeños y los protege de la autodestrucción? ¿Es una palabra, o es una orden? Entre la cantidad de mentiras que la serpiente le dice a Eva, la más trágica es la sugestión de una divinidad envidiosa y posesiva: Dios tiene envidia de ustedes. Los hechos demuestran dramáticamente que la serpiente ha mentido (cfr. Génesis 2,16-17; 3,4-5). Hizo creer que una palabra de amor era una orden. El hombre está frente a esta encrucijada: ¿Dios me impone las cosas, o cuida de mí? Sus mandamientos, ¿son una ley, o contienen una palabra? ¿Dios es Amo o es Padre? Dios es padre, jamás olvidemos esto. Incluso en las situaciones más feas. ¿Somos súbditos, o somos hijos? Este combate, que se da dentro y fuera de nosotros, se presenta continuamente: debemos elegir miles de veces entre una mentalidad de esclavos, y una mentalidad de hijos. La orden es del amo, la palabra es del padre”.

"El Espíritu Santo es un Espíritu de hijos, es el Espíritu de Jesús. Un espíritu de esclavos no puede sino acoger la Ley de manera opresiva, y esto puede producir dos resultados opuestos: una vida hecha de deberes y obligaciones, o una reacción violenta de rechazo. Todo el Cristianismo es un pasaje de la letra de la Ley, al Espíritu que da la vida (cfr. 2 Corintios 3,6-17). Jesús es la Palabra del Padre, no es la condena del Padre. Jesús ha venido a salvarnos con su palabra,  no a condenarnos. Se ve cuando un hombre o una mujer ha vivido o no este pasaje. La gente se da cuenta cuándo un cristiano razona como hijo o como esclavo. Y nosotros mismos recordamos si nuestros educadores se ocuparon de nosotros, nos cuidaron como padres y madres, o si sólo nos impusieron reglas. Los mandamientos son el camino a la libertad, porque son la palabra del Padre que nos hace libres. El mundo no necesita del legalismo, sino de cuidados. Necesita de cristianos con corazón de hijos”.

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