Protestas de los tamiles desplazados: 'Abandonados por el gobierno después del ciclón Ditwah'
Ya han pasado más de cien días desde la catástrofe ambiental y más de 60 mil personas siguen viviendo en condiciones precarias en los distritos del norte de Sri Lanka. "Los centros de asistencia carecen incluso de agua potable", denuncian. Los efectos del desastre se suman a la discriminación histórica que sufre la comunidad de trabajadores de las plantaciones de té. Se han presentado 15 peticiones al presidente y al gobierno.
Colombo (AsiaNews) - La comunidad tamil malaiyaha, en Sri Lanka, sigue viviendo en condiciones de extrema precariedad meses después del devastador impacto del ciclón Ditwah el pasado 28 de noviembre. Durante una reunión que tuvo lugar en Colombo el 19 de marzo, el Civil Society Collective for Malaiyaha Reconstruction (CCMR) denunció la lentitud de las labores de socorro y reconstrucción en las zonas afectadas, y señaló que las familias de las plantaciones han sido postergadas en comparación con otras regiones de la isla.
Los testimonios recogidos durante el encuentro reflejan un panorama dramático. Muchos desplazados viven todavía en campamentos temporales que carecen de servicios esenciales, como agua potable y servicios higiénicos adecuados. En algunos casos, cerca de 50 familias deben compartir apenas seis letrinas. Otros encuentran refugio en escuelas habilitadas como albergues: durante el día abandonan los edificios para permitir que se desarrollen las clases y regresan por la noche para dormir.
Especialmente crítica es la situación de los antiguos residentes de las “line houses” (viviendas en hilera), viviendas colectivas que ya estaban en condiciones ruinosas antes del desastre. Según varios testigos, esas estructuras estaban tan deterioradas que nuevas lluvias podrían provocar una tragedia. A pesar de ello, las autoridades habrían invitado a los desplazados a regresar a las mismas, lo que provocó miedo e indignación entre los residentes.
La comunidad malaiyaha, compuesta en su mayoría por trabajadores de las plantaciones de té, denuncia una larga historia de marginación. Muchos destacan su contribución económica al país y exigen ser reconocidos como ciudadanos de pleno derecho, con acceso a derechos fundamentales como una vivienda digna.
Más de 100 días después del paso del ciclón, más de 60 mil personas siguen desplazadas en las regiones de Nuwara Eliya, Badulla y Kegalle. A pesar de algunas iniciativas de asistencia, las promesas de reconstrucción y reasentamiento del gobierno todavía no se han concretado en soluciones duraderas. Durante la reunión se presentaron 15 peticiones dirigidas al gobierno y al presidente pidiendo medidas urgentes. Una de las principales es el suministro inmediato de alojamientos temporales adecuados y un plan concreto para la construcción de viviendas permanentes.
“Nuestra comunidad sigue en un estado de extrema indefensión debido a las promesas incumplidas del gobierno. Los centros de asistencia en la mayoría de las zonas donde vive nuestra comunidad carecen incluso de agua potable. Incluso los formularios que se deben completar para recibir las ayudas no estaban en lengua tamil. Esto demuestra hasta qué punto la situación es injusta y discriminatoria”, denunció Jeevarathnam Suresh, director del Institute for People Engagement and Networking.
“Pedimos al presidente que nos proporcione alojamientos temporales adecuados para vivir en paz hasta que el gobierno cumpla la promesa de darnos casas permanentes”, declararon dos mujeres, Malar Willi de Badulla y Ambiga de Nuwara Eliya, en referencia a su situación.
“Debido a la discriminación del gobierno, en enero tuvimos que celebrar el Pongal en la calle porque no teníamos casa. ¿En abril tendremos que celebrar también el Año Nuevo cingalés y tamil frente a la secretaría de la Presidencia?”, pregunta con amargura la comunidad malaiyaha.
11/12/2025 19:29

