Punjab: la muerte de dos trabajadores cristianos en las alcantarillas, reflejo de los derechos negados
Shakeel y Sammer Masih, trabajadores de limpieza de alcantarillado, son los últimos casos de «muertes laborales» entre los cristianos. Los activistas denuncian el incumplimiento de los protocolos de seguridad. Interviene el obispo de la Iglesia Bautista de Sahiwal y las autoridades prometen una investigación exhaustiva. También pesa la falta de acceso a la educación de los cristianos, explotados en trabajos peligrosos.
Sahiwal (AsiaNews) - La muerte de dos trabajadores de mantenimiento de alcantarillado durante unas operaciones de limpieza de la red en Sahiwal, conocida hasta 1966 como Montgomery, en la provincia del Punyab, ha vuelto a poner en el punto de mira el tema de la seguridad en el lugar de trabajo. En concreto, sobre las (presuntas) negligencias de los contratistas y la explotación de la mano de obra cristiana, minoría en el país, en trabajos potencialmente peligrosos y escenario de accidentes mortales. Se ha abierto una investigación sobre el caso, gracias también a la reunión entre el director general de la Agencia de Agua y Servicios Sanitarios (Wasa) y el obispo Abraham Daniel, de la Iglesia Bautista de Sahiwal. El subcomisario encargado del caso ha desmentido la versión proporcionada por los funcionarios de la empresa, señalando errores en el informe (First Information Report, FIR), mientras que las autoridades afirman que los responsables deberán responder ante la justicia por sus actos.
Fuentes locales informan que Javed Iqbal ha denunciado (FIR n.º 412/26) ante la comisaría de Sahiwal a un contratista privado, alegando que detrás de la muerte de los trabajadores cristianos (Shakeel y Sammer Masih) se esconden la negligencia y la falta de aplicación de las medidas de seguridad. Añade que los contratos para la limpieza de las alcantarillas siempre se celebraban según términos y condiciones estrictos, que obligaban a los contratistas a garantizar la seguridad de los trabajadores y a proporcionar equipos de protección. En este caso concreto, el pasado 3 de febrero se había firmado un acuerdo por escrito con Khalid Masih para la limpieza de las alcantarillas.
Según dicho acuerdo, el horario de trabajo se fijaba entre las 10 y las 22 horas, mientras que no se permitía el acceso a las alcantarillas durante las horas prohibidas. El contrato exigía al contratista proporcionar los equipos de seguridad necesarios, entre ellos chaquetas protectoras, camisas, chalecos y otros equipos esenciales destinados a minimizar los riesgos durante los trabajos —considerados potencialmente peligrosos— de limpieza de las alcantarillas.
Sin embargo, según el denunciante, Khalid Masih habría incumplido el acuerdo al continuar las operaciones sin adoptar las medidas requeridas. Según Iqbal, el contratista habría permitido a los trabajadores acceder a la red subterránea sin los dispositivos y sin seguir los protocolos, lo que acabó provocando la muerte de Shakeel Masih y Sammer Masih mientras trabajaban bajo su supervisión directa.
La tragedia vuelve a llamar la atención sobre las condiciones de peligro en las que se encuentran los trabajadores de limpieza urbana en todo Pakistán, muchos de los cuales trabajan sin una formación adecuada, sin equipos de protección individual y sin sistemas de limpieza mecanizados. Las organizaciones de derechos humanos han criticado en repetidas ocasiones las prácticas aplicadas en las operaciones de limpieza manual de alcantarillado, calificándolas de grave violación de los derechos de los trabajadores y de la dignidad humana.
El activista social y de derechos humanos Khalid Shahzad ha condenado enérgicamente estas «muertes laborales» y ha relacionado la cuestión con lo que ha calificado de «discriminación sistemática» contra las minorías religiosas, en particular los cristianos, en el ámbito laboral de Pakistán. Recuerda que la comunidad cristiana, que históricamente desempeñó un papel económico significativo antes de la Partición, se ha visto cada vez más empujada hacia ocupaciones de bajos ingresos y peligrosas. Entre ellas se encuentran la limpieza de alcantarillas, el trabajo en hornos de ladrillos y en explotaciones agrícolas de las zonas rurales, sobre todo en aquellas donde los controles son escasos. Además, el acceso limitado a la educación superior y a las oportunidades profesionales ha dejado a muchas familias cristianas atrapadas en ciclos de pobreza y segregación laboral.
Para el activista, estas prácticas constituyen una violación del artículo 27 de la Constitución pakistaní, que garantiza la protección contra la discriminación en el empleo público, y suponen también una grave violación de los principios internacionales de derechos humanos. «Si el Estado —afirma— no quiere realmente abandonar a los cristianos a morir en las alcantarillas, entonces es necesario implementar de inmediato la mecanización completa de la limpieza de las alcantarillas». Por último, Shahzad ha reclamado una estricta responsabilidad penal para los funcionarios encargados de supervisar las condiciones de trabajo y, en caso de accidentes, estos —incluidos los ingenieros ejecutivos (Xen) y los funcionarios de subdivisión (Sdo)— deben responder por homicidio culposo.
La cuestión de la asignación desproporcionada de los trabajos de saneamiento público a las minorías se puso de relieve recientemente durante una reunión de la Comisión del Senado para Asuntos de las Minorías, presidida por el senador Dinesh Kumar. Los grupos activistas y las organizaciones de derechos de los trabajadores exponen los datos, que reflejan una segregación laboral profundamente arraigada. Según el grupo activista «Sweepers Are Superheroes», en los últimos cinco años han fallecido al menos 84 trabajadores de alcantarillado en 19 distritos de todo Pakistán. Las estadísticas compartidas por WaterAid Pakistán indican que casi el 80 % de los trabajadores de limpieza del país son cristianos, a pesar de que los cristianos solo constituyen alrededor del 2 % de la población total según el censo de 2023. Por último, la Wasa emplea a 2.240 trabajadores de limpieza, de los cuales 1.609 son cristianos. Del mismo modo, la Lahore Waste Management Company (Lwmc), responsable de la gestión de residuos sólidos de la metrópoli, emplea a unos 9.000 trabajadores, la mayoría de los cuales son cristianos.
25/02/2022 13:24
