Sagaing: sacerdote jesuita herido por una mina antipersona
El P. Nicholas Han Zaw Shing, ordenado hace pocas semanas, ya había sido desplazado debido a los bombardeos de la junta militar. Salió despedido de su motocicleta y sufrió múltiples heridas. La Campaña internacional para la prohibición de las minas antipersona, que denunció lo sucedido, reiteró que tanto el ejército birmano como los grupos de la resistencia anti-golpe siguen colocando artefactos y creando las condiciones para décadas de grandes sufrimientos.
Rangún (AsiaNews) – Un sacerdote jesuita resultó gravemente herido por la explosión de una mina antipersona en la región de Sagaing, en Myanmar. El P. Nicholas Han Zaw Shing, de 34 años, ordenado en diciembre de 2025, fue herido el 7 de febrero mientras circulaba en su motocicleta en la localidad de Tanphyu.
Según ha podido saber AsiaNews, el P. Han Zaw Shing sufrió dos heridas superficiales en una pierna y en la cadera, y una herida más grave en el abdomen. El jesuita había sido asignado a una parroquia en la zona rural de Sagaing, pero poco después de su llegada, como ya ha sucedido con otros religiosos, se vio obligado a refugiarse en la selva junto con su comunidad para tratar de escapar de los bombardeos militares que han destruido varias aldeas.
Un portavoz de la comunidad local de jesuitas explicó a AsiaNews que, afortunadamente, "el padre Nicholas Han Zaw mejora día a día y se está recuperando bien". Sin embargo, "el padre Nicholas Han Zaw Shing es otra víctima del largo conflicto civil birmano, que se ha intensificado con el golpe de Estado de 2021. Las minas antipersonales están por todas partes, especialmente alrededor de Sagaing, donde el P. Nicholas es párroco. Los accidentes son frecuentes e indiscriminados. Los recursos y las riquezas naturales del país se desperdician en armas. El Papa León ha pedido un alto el fuego en Myanmar. Es la única petición que tiene sentido".
Desde que comenzó la guerra civil en 2021, Sagaing se ha convertido en el epicentro de la violencia. Aquí se registran cotidianamente enfrentamientos brutales entre la junta militar y los grupos armados que responden al Gobierno de Unidad Nacional en el exilio, conocidos por las siglas PDF (People’s Defence Forces, Fuerzas de Defensa del Pueblo).
La Campaña internacional para la prohibición de las minas antipersona, que difundió la noticia sobre el P. Han Zaw Shing, señaló que en Myanmar las minas son colocadas tanto por las fuerzas militares como por los grupos anti-régimen.
Desde hace más de 30 años los miembros de la Compañía de Jesús están comprometidos en la lucha contra las minas antipersona a pedido del Servicio Jesuita a los Refugiados (JRS) en Camboya. El entonces Superior General de los jesuitas, el P. Peter Hans Kolvenbach, hizo el primer llamamiento para un mayor compromiso con la eliminación de estos artefactos, responsables de profundos sufrimientos para las poblaciones civiles, especialmente en el sudeste asiático, la región con la mayor concentración de minas antipersona. A pesar de que han pasado décadas desde la guerra de Vietnam, se calcula que hoy todavía quedan en Camboya entre 4 y 6 millones de minas, mientras que en Vietnam habría cerca de 35 millones, que siguen infligiendo profundos sufrimientos a la población civil.
El predecesor del P. Peter Hans Kolvenbach, el P. Pedro Arrupe, fue testigo directo del bombardeo atómico de Hiroshima en 1945. Más tarde, como Superior General, conmovido por la suerte de los refugiados vietnamitas y camboyanos, fundó el Servicio Jesuita a los Refugiados.
Desde el principio los sobrevivientes de las minas han sido el objeto central del movimiento. Tun Channareth, quien perdió ambas piernas en Camboya por una mina, viajó junto al P. Mike Fergan, quien luego llegaría a ser obispo de Vientián, para dar voz a las víctimas.
En 1997, 122 países firmaron en Ottawa el Tratado de prohibición de las minas antipersona, posteriormente ratificado como ley internacional. En diciembre de ese mismo año Jody Williams, coordinadora de la campaña, y Tun Channareth, en representación del movimiento, recibieron en Oslo el Premio Nobel de la Paz.
“Lamento mucho que un jesuita haya resultado herido. Es uno de los nuestros”, declaró Tun Channareth. “Debemos poner fin a este sufrimiento en Myanmar, que todos los países se adhieran al Tratado, no usen minas, limpien los territorios contaminados y ayuden a las víctimas”.
“No más minas y bombas a lo largo de nuestras fronteras. Se requiere voluntad política para eliminarlas. Muchos países están ofreciendo fondos para hacerlo. Es el momento de actuar”, añadió So Not, un compañero de Tun Channareth que fue desplazado de niño a Tailandia y hoy trabaja en el Metta Karuna Jesuit Centre, en la frontera entre Tailandia y Camboya, donde hay una alta concentración de artefactos. Incluso recientemente han explotado algunos de ellos y mataron e hirieron a soldados que se encontraban a lo largo de la frontera, donde se realizan patrullajes periódicos.
15/11/2023 17:11