Tokio, cada vez menos médicos en los hospitales: los jóvenes eligen las clínicas estéticas
Muchos residentes japoneses prefieren incorporarse directamente a la medicina estética privada, más lucrativa y menos riesgosa. El fenómeno, conocido como “chokubi”, refleja las dificultades y la escasa inversión en el sistema público de salud, que corre el riesgo de sufrir la misma escasez de personal que Corea del Sur.
Tokio (AsiaNews) - Un número creciente de jóvenes médicos japoneses está abandonando las principales especialidades clínicas para dedicarse a la medicina estética privada, más lucrativa y menos riesgosa. En el boletín Asia Sentinel, el doctor Tomoaki Takei describe el fenómeno, que también afecta a Corea del Sur, cuyo sistema de salud se encuentra desde hace tiempo en dificultades por la falta de residentes, sobre todo en los hospitales de las zonas rurales.
Para obtener la licencia médica en Japón es necesario emprender una carrera a menudo muy larga y exigente en los hospitales públicos; por eso, cada vez más nuevos graduados prefieren ingresar directamente en el sector privado, incorporándose a las clínicas estéticas después de las prácticas obligatorias de dos años. El fenómeno se conoce con el término japonés “Chokubi”, que significa, precisamente, acceso directo a la estética.
Estas clínicas son centros privados, no regulados como el sistema público de salud, que se especializan en tratamientos no quirúrgicos o mínimamente invasivos –como bótox, rellenos, láser y peeling– muy solicitados en Japón, donde la demanda de intervenciones estéticas está en fuerte crecimiento. Junto con Corea del Sur, Japón ocupa los primeros puestos del mundo en este tipo de intervenciones donde se priorizan los resultados naturales y poco invasivos, especialmente solicitados por las generaciones jóvenes.
Según algunas estimaciones, de los aproximadamente 9 mil nuevos profesionales que ingresan al sistema de salud, más de 300 jóvenes médicos eligen el camino de las clínicas estéticas cada año. Esta cifra, aparentemente limitada, corre el riesgo sin embargo de vaciar con el tiempo especialidades fundamentales como cirugía, medicina de urgencias, pediatría y medicina interna, campos menos rentables y cada vez menos atractivos debido a la intensa presión a la que están sometidos los médicos.
Esta migración se debe, en efecto, a motivaciones económicas y culturales. Los jóvenes profesionales japoneses se basan en dos criterios para decidir su futuro: cos-pa (relación costo-beneficio) y tai-pa (eficiencia en el uso del tiempo). La carrera hospitalaria tradicional, con turnos agotadores, altas responsabilidades legales y salarios limitados, ofrece escasos beneficios en relación con ambos criterios. Por el contrario, la medicina estética garantiza ingresos que pueden llegar a duplicar los de un médico hospitalario, horarios regulares y riesgos legales significativamente inferiores.
El problema, señala el análisis, es estructural, porque el sistema de salud japonés se basa en un sistema nacional de seguro público nacional que impone tarifas que limitan los ingresos en las prestaciones médicas esenciales, mientras que el sector estético, regulado por el mercado privado, permite beneficios mucho más elevados. En este contexto, la elección de los jóvenes médicos parece menos una renuncia ética que una respuesta a los incentivos distorsionados del sistema de bienestar social.
La misma dinámica ya se ha visto en Corea del Sur, donde la fuga de las especialidades esenciales contribuyó a una crisis del sistema de salud que culminó en 2024 con huelgas masivas. Allí también muchos médicos se han orientado hacia la llamada “GP-Skin”, la medicina estética, atraídos por mejores condiciones económicas y laborales.
En Japón, el fenómeno plantea interrogantes sobre el uso de los recursos públicos. En efecto, la formación médica está fuertemente subvencionada por el Estado, pero cuando los graduados se incorporan al sector privado el retorno de la inversión pública se pierde. Por otra parte, la falta de médicos en los hospitales amenaza con comprometer la transmisión de conocimientos entre generaciones, debilitando a largo plazo la capacidad del sistema para brindar atención médica compleja.
Para afrontar esta tendencia se requieren reformas que reduzcan las desigualdades entre los sectores público y privado: desde el aumento de las remuneraciones para las especialidades más importantes hasta la reducción de los riesgos legales, así como una mayor regulación del sector estético. Algunas de las propuestas incluyen la introducción de un periodo mínimo obligatorio de servicio en especialidades hospitalarias antes de poder acceder a la práctica privada, así como posibles mecanismos de redistribución de recursos.
17/12/2016 13:14
