30/08/2019, 15.01
INDIA
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Tribunal indemniza a dos migrantes esclavos. El patrón les había cortado la mano

La Corte suprema de Andhra Pradesh establece una indemnización de más de 25 mil euros. Los 2 hombres emigraron de Orissa en busca de un futuro mejor. La naturaleza “informal” del trabajo migrante aumenta las formas de explotación y disminuye la posibilidad de castigar a los culpables.

 

Nueva Delhi (AsiaNews). Casi 178 euros: tanto valía la mano de 2 trabajadores indios, pagados en anticipo por toda la estación por su dador de trabajo. Una vez descubierto que fueron engañados y que el patrón quería explotarlos en un fábrica de ladrillos diversa de la acordada, ellos se negaron. Poniéndose nervioso por el desaire, el intermediario le amputó la mano. es la historia de Nilambara Dhangda Majhi y Pialu Dhangada Majhi. Lo narra a AsiaNews, Lenin Raghuvanshi, activista por los dalit y director ejecutivo del Peoples’ Vigilance Committee on Human Rights (PVCHR) de Varanasi. El caso de 2 hombres data al diciembre de 2013. Ayer reporta el activista con satisfacción. “la Corte suprema de 

New Delhi (AsiaNews) – Quasi 178 euro: tanto valeva la mano destra di due lavoratori indiani, pagati in anticipo per tutta la stagione dal loro reclutatore. Una volta scoperto che erano stati ingannati e che il datore di lavoro voleva sfruttarli in una fabbrica di mattoni diversa da quella concordata, si sono rifiutati. Innervosito per il loro affronto, l’intermediario ha amputato l’arto. È la storia di Nilambara Dhangda Majhi e Pialu Dhangada Majhi. La Andhra Pradesh estableció que ellos sean indemnizados. Serán recompensados con 2 millones de rupias (25.300 euros) una suma enorme para los 2 pobres trabajadores”.

Según el activista, la cuestión de los 2 trabajadores “es una grave y atroz violación de los derechos humanos de las personas más marginadas y de los trabajadores migrantes”. En la época de tales violencias, Nilambara y Pialu tenían 35 y 30 años. Ambos originarios del distrito de  Kalahandi en Orissa, habían aceptado un trabajo en una fábrica de ladrillos en Andhra Pradesh para mejorar las propias condiciones de vida. Parbesh Parmedundi, el reclutador, en vez de conducirlos a Hyderabad, como prometido, los quería llevar a Raipur, en Chhattisgarh. Sabiendo del cambio de ruta, otros 10 compañeros de viaje escaparon. Los 2 hombres en cambio se quedaron. En el viaje de vuelta a casa para hacerse restituir la paga dad en anticipo por toda la estación, Parbesh y sus cómplices estaban borrachos, perdieron el control y le cortaron la mano derecha a los migrantes para castigarlos. 

Inmediatamente después de la violencia, el doctor Raghuvanshi hizo una denuncia a la Comisión nacional por los derechos humanos. Ésta cerró el caso en 2016 y ordenó la continuación de las investigaciones en la Corte suprema de Andhra Pradesh. Mientras tanto los jueces de este último tribunal habían arrestado al intermediario y a sus cómplices, liberándolos luego bajo caución. El proceso está aún en curso. “Ahora pedimos-afirma el activista- que sean aplicadas la ley contra el trabajo forzado y la norma inter-estatal sobre los migrantes. Queremos una investigación veloz y que el gobierno se constituya como parte delante del tribunal en nombre de las víctimas”. 

El médico indio explica como en India “la esclavitud existe desde el inicio de la era moderna. Fue abolida por la Compañía de las Indias orientales en 1843, con el Indian Slavery Act”. Pero en este momento “existen formas modernas de esclavitud que toman diversos nombres y no son definidas por la ley. Se trata de formas de explotación que una persona no puede rechazar o no logra abandonar a causa de una amenaza, violencia, coerción, engaño o abuso de poder. Estas formas incluyen la devolución de una deuda, por la cual la persona está obligada a trabajar en manera gratuita, el trabajo de menores, el matrimonio forzado, la servitud doméstica y el trabajo esclavo, en el cual las víctimas son empleados con la violencia y la intimidación”. 

En el país, la agricultura emplea el 62,7% de la población rural. Sin embargo. prosigue, “en Orissa el cambio climático provocó lluvias irregulares, frecuentes sequías y deforestaciones, que han destruido los medios de sobrevivencia tradicional. La falta de oportunidades de trabajo y la necesidad de encontrar fuentes de ganancias alternativas, obligaron a las personas a emigrar en otros Estados de India. La búsqueda de trabajo en las fábricas de ladrillos se convirtió en un fenómeno común. Algunas fábricas aceptan el pago anticipado, que es pagado por el captador al obrero, en una especie de paso necesario para poder aceptar el trabajo. A ese punto el trabajador está obligado a permanecer por toda la duración”.

La naturaleza “informal” de este tipo de trabajo, concluye Raghuvanshi, “basado en las deudas, abusos físicos y psíquicos, aumenta la vulnerabilidad de los dependientes. Sin ningún tipo de contrato o registro, es imposible acusar a los empleadores. Esto hace que los trabajadores estacionales que cambian a menudo región y Estado, aún menos en grado de obtener indemnizaciones”. (A.C.F.)

 

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