21/03/2016, 11.02
CHINA
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Bao Tong: La censura impuesta por el PCC, destruye todo tentativo de mejorar China

de Bao Tong

El gran estadista disidente analiza las recientes sesiones parlamentarias chinas. El concepto de “libre debate” surgido con la muerte de Mao murió nuevamente con las políticas de censura de Xi Jinping. Los delegados no deben hablar de esos argumentos que están en la boca de todos: es inútil que se reúnan. El periodista Jia Jia, “desaparecido” mientras estaba de viaje hacia Hong Kong, fue detenido por la policía: publicó una carta abierta crítica contra el líder supremo.

Beijing (AsiaNews)- Yan Xin, abogado del editorialista chino Jia Jia, confirmó hoy que su asistido fue detenido por la policía de Beijing mientras intentaba embarcarse en un avión que se dirigía a Hong Kong. El periodista “osó” publicar una carta abierta que critica las políticas de Xi Jin ping y pide al líder supremo que dimita por el bien de China. Yan explicó que su asistido “es sospechado de estar involucrado en un cierto caso”, pero no ha dado otras explicaciones.

El texto apareció el pasado 4 de marzo en el sitio Watching- conocido también como Wujie News- conectado con el gobierno. Dirigido a Xi Jinping, pero si firma, la carta pide la dimisión del presidente y lo acusa de haber acumulado demasiado poder, de haber creado un “culto de la personalidad” y haber fracasado en muchos campos, desde la diplomacia a la economía. Los que firman son anónimos y se definen “leales seguidores del partido comunista”. Un colega de Jia explica que aquellos que están involucrados en la publicación por el momento están “bajo investigación”.

Por lo tanto aumenta en China la mordaza de la censura, a tal punto que el gran disidente Bao Tong- ex secretario personal y amigo del difunto líder comunista Zhao Ziyang- escribe: “Un solo ratón arruina la entera olla de sopa”. “La olla es el debate público en China; el ratón es la censura”. A continuación publicamos el texto completo de Bao, que apareció en Radio Free Asia (Traducción en italiano a cargo de AsiaNews).

Si los proverbio fuesen un resumen de la vida real, entonces podremos decir que las sesiones parlamentarias (chinas) de este año fueron la proverbial olla de sopa que debe ser tirada, dado que dentro cayó un ratón. La sopa, obviamente, se refiere a los encuentros anuales de la Asamblea nacional del pueblo (ANP) y de la Conferencia consultora del pueblo chino (ANP) (que se desarrollaron del 3 al 15 de marzo).

Y el ratón que cayó es la lista de los veintiuno argumentos prohibidos, emitida por el Departamento central de propaganda del partido comunista chino “en el poder) y dirigida a los periodistas encargados de seguir los encuentros parlamentarios. A estos reporteros, no les fue permitido escribir sobre el smog, no obstante haya sido el argumento que llena la boca de toda la nación. No les fue permitido ni siquiera hablar de economía a menos que no hubiese algo de simpático que decir a propósito. “Dudas y otras noticias? Fueron una zona donde estaba prohibido entrar.  

Aprietes aún más feroces fueron impuestos sobre lo que se hable o lo que se escriba sobre religión. Por ejemplo, a los periodistas no les fue permitido criticar o pedir se explique sobre las remociones ilegales de las cruces de miles de iglesias en una sola provincia. Acciones que imagino sea considerada como una empresa laudable.

El partido controla los medios

Me pregunto quién fue el que eligió estos 21 argumentos prohibidos. Nadie admitió su responsabilidad sobre esta elección. Quizás nos quieran dejarnos en la incertidumbre. Pero si- como todos sabemos- los medios pertenecen al Partido, entonces es difícil que estas directivas hayan llegado por un poder extraño a éste. Por lo tanto el significado de nuestro ratón es que es prohibida toda noticia u opinión que el partido no quiere escuchar.

Los efectos de esta directiva no se detienen en los medios. Es inevitable que éstas tendrán también sobre los delegados del ANP y de la CCPCC, sobre aquellos que guían estas asambleas y sobre quien está encargado de seguirlos. Si el poder ya ha indicado de qué no se debe hablar, ¿por qué entonces el ANP y la CCPCC deberían crearse problemas y dolores de cabeza tratando de debatir sobre estas cuestiones en modo lógico y persuasivo?

Por otro lado habría sido sorprendente si estas directivas no hubiesen callado también a todas las voces aparte de ls del ANP y de la CCPCC.

Miles de orejas sordas

Siguiendo esta lógica, es normal que la petición firmada por 144 ciudadanos que pide al ANP iniciar una investigación pública sobre el arresto de un gran número de activistas y abogados por los derechos humanos- arrestos iniciados el 9 de julio de 2015- sea acogida por las miles de orejas sordas.

Y cuando doce naciones que forman parte del Consejo para los derechos humanos de la Naciones Unidas- o sea Australia, Gran Bretaña, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Islandia, Irlanda, Japón, Noruega, Holanda, Suecia y EEUU- emitieron un documento que critica en manera feroz la situación de los derechos humanos en China (con particular preocupación por la situación en prisión de los activistas por los derechos humanos, abogados y líderes de la sociedad civil), es natural que esto hay sido acogido con indiferencia por diversos miles de delegados.

Y cuando el gobernador de una provincia dijo al ANP que ningún trabajador de su zona haya quedado sin sueldo, obligando a miles de mineros sin ya un poco de dinero a salir a la calle para denunciarlo como un mentiroso, no hemos escuchado ninguna reacción de parte de los vértices del ANP ni de la CCPCC.

Para estas sesiones parlamentarias se gastan enormes sumas de dinero, de tiempo y de energía. Podrían sin problemas ser un suceso. Pero si un solo ratón decide usar esta olla de sopa como una toilette y deja caer un pedazo de estiércol (prohibir los diversos puntos de vista), entonces todo se arruina.

Somos testigos de un triste contraste y estridente en relación con las teorías del entonces Premier Hu Yaobang, cuando en el año 1979 dijo que ningún argumento iba dejado fuera de las discusiones. Esos políticos dijeron a la gente que no se echase atrás y las cosas procedieron realmente bien. Al menos hasta que el entonces líder supremo Deng Xiaoping no decidió derramar un arío de sangre e imponer los cuatro principios del socialismo y las cuatro áreas prohibidas para el pueblo.

También se debe decir que aquel solo ratón, dejado por Deng, arruinó toda la olla de sopa.

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