14/06/2017, 13.30
RUSIA

En honor de S. Nicolás, la gran procesión de Velikoretskoe

de Vladimir Rozanskij

Es la peregrinación rusa más larga: 150 Km. El ícono original desapareció en tiempos de Stalin, que destruyó también la catedral. Este año la peregrinación se realiza en contemporánea con la presencia de la reliquia de S. Nicolás proveniente de Bari (Italia). Las aspersiones y los baños en memoria del bautismo son los más frecuentados dentro de la liturgia.

Moscú (AsiaNews)- Se concluyó el jueves 8 de junio una de las más grandes procesiones de Rusia, de hecho es una verdadera y propia peregrinación, “la procesión pan-rusa de Velikoretskoe”, un pueblo del norte del país. Este año la procesión estuvo solemnizada con la participación especial de patriarca de la iglesia ortodoxa rusa, Kirill (Gundjaev).

Por tradición la peregrinación se realiza del 3 al 8 de junio y las celebraciones principales se celebran el 5 y 6 de junio junto al río Velikaja (el “gran Río) y en las iglesias del monasterio de S. Trifón en el pueblo de Velikoretskoe, que significa justamente “pueblo del gran río”. La fiesta se desarrolla en honor de un antiguo ícono de s. Nicolás custodiada por el monasterio y el camino cubre un recorrido de 150 Km desde la ciudad de Vjatka al santuario, que se recorre en medio de los campos (todavía no del todo descongelados después del largo invierno). El rito central prevé una aspersión general y para muchos peregrinos una completa inmersión, en las aguas santas del gran río, donde por tradición se habría encontrado el ícono. Este año han participado más de 35 mil personas.      

Se trata de la peregrinación colectiva del recorrido más largo entre aquellos tradicionales de Rusia. El ícono que se venera fue encontrado en 1383, cuando un campesino cuyo nombre era Agalakov, lo encontró junto a la orilla del río, evento que dio el nombre al pueblo. Después fue llevado a la ciudad de Vjatka, que se llamó Kirov en el período soviético, en nombre del famoso revolucionario mandado asesinar por Stalin en 1934. Kirov era el único posible adversario del dictador georgiano y con su muerte inició el período del “gran terror” estaliniano.

De hecho, en 1935, la catedral de Kirov fue destruida y el ícono desapareció. La peregrinación fue prohibida durante esos años (si bien algunos grupos de peregrinos y fieles iban clandestinamente a aquellos lugares para rezar), para reiniciar sólo en 1989 como uno de los signos del “renacimiento religioso” de Rusia, en un lugar tan cargado de recuerdos de la persecución y de la tragedia de la historia soviética. Desde entonces la devoción se renueva cada año, llevando en procesión una copia del antiguo ícono que desapareció en tiempos de Stalin. Durante el Jubileo del año 2000, el entonces Patriarca Aleksij II había conferido al monasterio el status de “pan-ruso”, que significa no sólo nacional, sino para todos los rusos en la patria o en el extranjero: de hecho, a Velikoretskoe llegan cada año muchos fieles de los pa´pises bálticos, de Polonia y de otras naciones.

En la espiritualidad de los ortodoxos rusos, ya muy ligados a los íconos y a su poder taumatúrgico, asociar tal devoción al gesto de la inmersión y aspersión asume un significado particularmente evocativo. Recordando el Bautismo originario de la Rus’ de Kiev en las aguas del río Dnieper en el año 988, cada vez que la liturgia de la Iglesia propone el contacto con el agua bendita, se reúne siempre un gran número de fieles. Particularmente sugestivos son los ritos de la fiesta del Bautismo de Jesús (la Epifanía) del 6/19 de enero, cuando de todas las parroquias ortodoxas se alcanza el lugar donde se junta el agua, preferiblemente un río, para realizar las aspersiones. Siendo que en enero los ríos están todos congelados, se hace en el hielo una gran apertura en forma de cruz, donde se inmergen los fieles iniciando por sacerdote, al menos aquellos que lo puedan hacer por sus condiciones físicas. Si la frecuencia a los sacramentos y a las liturgias principales en Rusia es muy reducida, en las aspersiones el porcentaje alcanza número mucho más significativos.

Este año en particular, la peregrinación de Velikoretskoe asumió un valor mucho más llamativo, desarrollándose en los días en los cuales Rusia está presente la preciosa reliquia de S. Nicolás traída de Bari, que reúne a millones de peregrinos en Moscú (en julio estará en San Petersburgo). La Iglesia ortodoxa, pero también el gobierno ruso y el mismo presidente Putin, atribuyen a estos gestos sagrados un significado siempre más decisivo, después que en los últimos meses parece haber iniciado una crisis de identidad y de confianza en la población. A las manifestaciones de protesta de las semanas pasadas y aquellas programadas de aquí a las nuevas elecciones presidenciales de 2018, viene contrapuestas las grandes reuniones de la devoción, en las cuales Rusia está llamada a testimoniar la superioridad moral del propio pueblo y de la propia historia en relación con el resto del mundo, sin temer el aislamiento, es más llamando a unirse para la victoria de los valores morales perennes.

 

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