11/11/2013, 00.00
FILIPINAS
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Obispos filipinos: La fe de los católicos es más fuerte que el tifón Haiyan

El presidente de la Conferencia episcopal lanza un mensaje de esperanza a un País devastado por un "pandemonio absoluto", como lo ha definido el jefe de la Cruz Roja. Más de 10 mil víctimas, pero el balance es aún provisorio. La solidaridad del arzobispo de Seúl, que ofrece oraciones y una contribución para las primeras intervenciones de emergencia. En las últimas horas Haiyan/Yolanda llegó a Vietnam, pero fue disminuido de clase mayor a tempestad tropical

Manila (AsiaNews) - Ningún tifón o aluvión puede disminuir la "fuerza de ánimo" de los filipinos; el cataclismo que "devastó" el centro del País "puede ser el peor jamás visto antes en el mundo", pero la fe en Dios es "aún más fuerte". Esto lo afirmó el presidente de la Conferencia episcopal filipina, mons. José Palma, en un mensaje que trata de infundir "esperanza" a una nación de rodillas por el paso de Haiyan. Mientras tanto continúan las operaciones de las escuadras de socorro para los sobrevivientes y la cuenta de las víctimas que- según estimas todavía parciales- es superior a los 10 mil muertos. El jefe de la Cruz Roja de Filipinas describió la devastación causada por el tifón- rebautizado Yolanda en el archipiélago- como un "pandemonio absoluto". Ayer el Papa Francisco durante el Ángelus pidió oraciones y una ayuda "concreta" para Filipinas. Esta mañana el arzobispo de Seúl mons. Andrew Yeom Soo-jung envió sus condolencias al card. Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila y aseguró la oración de los católicos sud -coreanos; la arquidiócesis de Seúl envió 50 mil dólares para las primeras operaciones de ayuda y asistencia, junto a una especial recolección de fondos en programa para el 24 de noviembre en todas las parroquias. 

Del primer balance surge que son al menos 10 mil muertos en la sola isla de Tacloban, ciudad de 200 mil personas en dirección sudeste de manila; centenares de víctimas en otras poblaciones golpeadas por el tifón, que si la cuenta es sólo parcial, es necesario más tiempo para una evaluación más precisa. Según la Protección Civil Filipina (el National Disater and Management Council (Ndrrmc), las familias afectadas son casi un millón, casi unos 4,28 millones de personas. Más de 405 de ellas, agrega el Unicef, serían niños o jóvenes de edad inferior a los 18 años.

En varias zonas del archipiélago filipino fueron destruidas o muy dañadas casa, escuelas y también un aeropuerto. La máquina de socorros internacionales se puso en movimiento, pero son aún muchas las dificultades para alcanzar las zonas más alejadas y remotas, donde aún no son claros los efectos provocados por el paso del tifón. El cónsul general filipino en el Reino Unido subrayó que "el mundo no ha visto una tempestad como esta hasta ahora". Los esfuerzos de los socorredores se concentraron en la provincia oriental de Layte, donde es más grave la emergencia. El presidente Benigno Aquino no excluyó la introducción de la ley marcial o el Estado de emergencia, en muchas zonas los chacales han ya iniciado sus operaciones de saqueo, mientras las víctimas no identificadas son sepultadas en fosas comunes.

En las últimas horas Haiyan ha tocado tierra también en el norte de Vietnam, cerca de la frontera con China; si bien la fuerza ha disminuido mucho, tanto que se lo llama tempestad tropical, no parece haber causado graves daños, si bien las autoridades de Hanoi hubiesen ordenado anticipadamente el desalojo de centenares de miles de personas.

Mientras tanto la Iglesia católica exhorta al coraje y a la fe de la población, en este momento de gran adversidad. Mons. Palma subraya que "ninguna calamidad o desastre natural puede apagar el fuego de nuestra esperanza". El prelado segura la presencia y la participación al dolor de la entera Conferencia episcopal e invita a los fieles a dirigirse a Dios "en este momento de calamidad nacional", como cada filipino ha siempre dicho "en los últimos 400 años". Del 11 al 19 de noviembre en todo el país se hará una novena de oraciones por las víctimas del tifón Yolanda y del sisma que golpeó las mismas zonas semanas atrás. Cada misa y oración serán ofrecidas por los muertos y en consolación para los familiares. Además, en todas las parroquias se invitó a promover colectas de fondos para las intervenciones de emergencia y la reconstrucción.

En agosto dos personas murieron y miles quedaron sin casa en el norte de filipinas por el paso del tifón Utor, que azotó esa zona del País. La Iglesia y los entes católicos se han movilizado inmediatamente para llevar socorro a las poblaciones, en una nación en la cual se abaten al menos unos 20 ciclones anualmente (Utor fue el trigésimo). Por el resto, tifones, tempestades tropicales, huracanes son bastante frecuentes durante la estación estival en muchas zonas de Asia del este y del sudeste, donde el aire cálido y húmedo, unidos a la baja presión determinan las condiciones ideales para la formación de estos fenómenos atmosféricos. En 2001, el paso del tifón Washi en Filipinas, provocó 1200 muertos y 300 mil desalojados, destruyendo más de 10 mil casas.

 

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