17/01/2018, 13.28
EGIPTO
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Sinaí del Norte, joven copto asesinado: tenía una cruz tatuada en el pulso

Los asesinos prometen “matar más coptos”. Bassem Herz Attalhah fue asesinado frente a los ojos de su hermano, que se salvó porque su tatuaje estaba oculto bajo la manga. En el 2010 al Qaeda ya había prometido que limpiaría de cristianos el Sinaí. 

El Cairo (AsiaNews) – Muerto por llevar una cruz tatuada en el pulso. Es el final hallado por Bassem Herz Attalhah, de 27 años, la última víctima de los extremistas islámicos pertenecientes al “Estado islámico” del Sinaí. Esta estela de sangre parece destinada a continuar con la promesa de los terroristas, que hablaron de “matar más coptos”.

El 13 de enero, luego de trabajar, Bassem llegó a su casa situada en al-Arish, la capital de la gobernación de Sinaí del Norte. Con él estaban su hermano Osama, de 38 años, y su amigo Mohamed. Su paso fue detenido por tres jóvenes de 23 a 25 años, armados y con el rostro cubierto.

“Se acercaron a nosotros y pidieron a Bassem que mostrara el pulso de su mano derecha, y cuando vieron el tatuaje de la cruz le preguntaron: “¿Eres cristiano?”, cuenta Osama a World Watch Monitor. La cruz tatuada sobre el pulso es una tradición centenaria de los cristianos de la región, y en particular, de la comunidad copta.

Los extremistas revisaron los pulsos de los otros dos. Al no saber que Osama era hermano de Bassem y al no ver el tatuaje, que estaba cubierto por la manga, ellos creyeron que era musulmán. “Bassem les dijo que yo tenía dos niños”, recuerda Osama.

“Dispararon dos veces a tierra, muy cerca de mi pierna, y me dijeron que me fuera... y luego  dispararon a la cabeza Bassem. No podía creer lo que le había pasado a mi hermano. Cayó a tierra frente a mí y yo no pude hacer nada”.  

Osama concluye su relato recordando que, mientras buscaba ayuda, sus piernas temblaban por el estado de shock. Al saber la noticia, la madre de los dos se desvaneció y fue trasladada al hospital.

El teléfono de Bassem terminó en manos de los milicianos islámicos, que respondieron a una llamada telefónica de Milad Wasfi, un amigo que no podía creer la noticia de su muerte. Antes de cortar la llamada, los asesinos de Bassem “dijeron pertenecer al Estado del Sinaí y prometieron que mataría más coptos”.

Hace años que los cristianos de Egipto están en la mira de los terroristas islámicos del Sinaí.  En 2010, al Qaeda ya había amenazado a la Iglesia egipcia, a quien acusaba de retener contra su voluntad a dos mujeres musulmanas. En el pasado mes de marzo, la violencia obligó a cientos de familias coptas a abandonar sus hogares y tierras en al-Arish. En todo Egipto, los ataques contra los cristianos han aumentado desde la revolución del 2011. El último atentado se consumó el 29 de diciembre pasado, cuando ocho fieles fueron muertos en un tiroteo a la entrada de la iglesia de Mar Mina, en el suburbio homónimo, situado a unos 30 km al sur de la capital egipcia. 

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