Ayuda a las madres solteras en Asia Central
Según el último censo realizado en Kazajistán, hay casi 424.000 madres que viven solas con hijos menores de edad. En Astana, una empresaria ha puesto en marcha una iniciativa de voluntariado para ayudar a aquellas mujeres que dan a luz sin nadie a su lado. Su idea se ha replicado ahora también en Uzbekistán.
Astana (AsiaNews) - Un grupo de mujeres de Kazajistán ha puesto en marcha un gran movimiento de apoyo a las madres solteras, con voluntarias que acuden a las maternidades para encontrarse con las jóvenes que no tienen a nadie a su lado, ni compañeros ni familiares, que a menudo las rechazan. Les compran pañales, ropa y todo lo necesario para los recién nacidos y las acompañan a casa, y si no tienen ni siquiera un techo bajo el que refugiarse, buscan alguna posibilidad de acogida en casas particulares o instituciones. La iniciativa ha tenido tanto éxito que se ha extendido rápidamente a Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán, Rusia y Bielorrusia.
Una de las promotoras de la actividad de voluntariado es una empresaria de Astana, Ajgerim Bižigitova, entrevistada por una corresponsal de Radio Azattyk mientras ayuda en su casa a una madre muy joven con su bebé recién nacido, le ofrece una sopa de carne sustanciosa y le enseña a la mamá cómo bañar a su hijo. No es pariente suya, pero como no tenía adónde ir, la acogió provisionalmente en su apartamento, donde vive con su hija de siete años, y juntas eligieron el nombre del niño. «Simplemente le dije: no estás sola, tienes un hijo y te ayudaremos... la primera ayuda es la más importante», cuenta Ajgerim.
El movimiento se llama «Si nadie viene a recogerte, yo voy» y comenzó en Kazajistán en 2025, organizando pequeñas fiestas para las madres solteras que se habían quedado solas, llevándoles flores y globos, además de los materiales necesarios para los recién nacidos, haciéndoles fotos y acompañándolas donde fuera necesario. Ajgerim cuenta que la idea le surgió por casualidad, mientras esperaba a una amiga la primavera pasada en el coche, frente a una sala de obstetricia, y vio por la ventanilla a una chica salir con el niño en brazos, sentarse en la acera y ponerse a llorar. «Había dejado al niño en el suelo a su lado, y yo pensé: ¿cómo, en el suelo? Fui a preguntarle si todo iba bien, y ella me respondió: sí, todo va bien, y se echó a llorar desesperadamente», recuerda Bižigitova, que llevó a la joven a tomar un té «y se convirtió en mi primera mamita a la que proteger». La llevó a su casa durante un par de días, para luego encontrarle un lugar en Dom Mamy, un centro privado de ayuda a la maternidad financiado por empresarios kazajos.
El año pasado, Ajgerim acogió a otras cinco «mamás», sin juzgar a nadie ni indagar sobre los motivos por los que habían sido abandonadas, ya que su objetivo es solo proporcionar «primeros auxilios» sin agravar aún más su estado de ánimo. El simple hecho de ver las flores y algunos fuegos artificiales al salir de la sala ya es un gran consuelo. Las cosas necesarias para las nuevas madres se recogen a través de las redes sociales, y mucha gente está encantada de compartir lo que puede; no solo responden las mujeres, sino también los hombres, que ofrecen su ayuda para acompañar y entregar pañales y comida para los bebés.
La iniciativa se difundió con una publicación en el messenger Threads de la psicóloga Saltanat Muradova, de Almaty, que escribió: «Vivo al lado de una maternidad en la calle Basenova, amigas, si nadie viene a recogerlas, escríbanme y las llevaré a la dirección que necesiten». La publicación se hizo viral en pocas horas y llegaron ofertas de ayuda de todo el país, lo que llevó a la creación inmediata de la comunidad «Ayuda a la maternidad» en WhatsApp, con cientos de miembros. Saltanat también se quedó impresionada por una chica que salió de la sala con su bebé recién nacido y una bolsa grande, y se puso a esperar el autobús en la parada, y pensó que «lo mínimo que puedo hacer es parar y tratar de ayudarla». Es impactante la comparación con otras madres primerizas, recibidas festivamente por grandes grupos de familiares y amigos, frente a aquellas que solo pueden contar con voluntarios desconocidos.
Según el censo de 2022, en Kazajistán había casi 424.000 madres que vivían solas con hijos menores de edad, y en los países vecinos la situación no es mejor. En Uzbekistán, una habitante de Taskent, Džamila Ibragimova, tras ver la publicación en Threads, creó a su vez el grupo «Ayuda a las madres primerizas de Uzbekistán», empezando por una joven esposa que había dado a luz mientras su marido estaba hospitalizado en coma. Muradova recuerda que «en nuestra cultura, las mujeres siempre recibían ayuda, y todo el aul [la aldea de los nómadas] cuidaba de los recién nacidos, las madres jóvenes nunca deben quedarse solas».
18/05/2021 13:28
31/05/2019 14:55
