Bangkok: se desploman los precios del coco, los productores tailandeses acusan a los empresarios chinos
El precio de una unidad de coco en Tailandia, que antes de 2020 costaba 20 baht, ha caído hoy hasta los 2 baht, sumiendo en una crisis a los pequeños productores. Según los agricultores locales, unas pocas empresas vinculadas a capitales chinos controlan actualmente gran parte de la cadena de suministro, imponiendo precios extremadamente bajos y distorsionando el mercado.
Bangkok (AsiaNews) – Los productores tailandeses han acusado a China de ser responsable de la caída de los precios del coco, que han bajado a 2 baht por unidad (aproximadamente seis centavos de dólar). Actualmente, los inversores chinos controlan la cadena de suministro, reduciendo las ganancias de los pequeños agricultores, que podrían verse obligados a abandonar el sector si el gobierno de Bangkok no adopta medidas urgentes.
Los representantes de los productores de la península de Sathing Phra, en la provincia de Songkhla, al sur del país, han amenazado con convocar una protesta frente al Parlamento, y explicaron que el precio al por mayor, que antes de la pandemia era de 20 baht por coco, se ha desplomado de 10 baht a 2 baht, mientras que los frutos de calidad inferior se pagan a tan solo 1 baht. En muchos casos, los ingresos ya no cubren los costos de producción, lo que obliga a algunos agricultores a dejar los frutos en los árboles o a considerar la tala de las plantaciones.
Un senador que ha recogido las denuncias de los productores explica que la crisis no depende solo de un exceso de oferta, sino de mecanismos de mercado distorsionados: unas pocas grandes sociedades vinculadas a inversores chinos dominan la cadena y controlan la compra y la exportación a China. Esto les permite imponer sus propios precios, mientras que los agricultores tailandeses no tienen posibilidad de vender sus cosechas a otros compradores.
El problema afecta particularmente a la cadena de los cocos aromáticos nam hom, muy requeridos en el mercado chino para la producción de bebidas. En los últimos años toda la cadena comercial, desde la recolección hasta la exportación, ha sido ocupada progresivamente por empresas registradas a nombre de ciudadanos tailandeses pero vinculadas a inversores chinos, que a veces operan de manera fraudulenta. Según algunas estimaciones, sólo seis o siete grandes empresas ya controlan gran parte del sector.
Según las investigaciones policiales, estas empresas compran los frutos a precios muy bajos, entre 2 y 5 baht, para luego exportarlos a China a un precio de entre 35 y 50 baht cada uno. A principios de mes la policía llevó a cabo controles en varios almacenes y centros de procesamiento en la provincia de Ratchaburi, corazón del comercio de cocos, e interrogó a más de una docena de personas, entre ellas varios ciudadanos chinos, en el marco de una investigación sobre una red de sociedades testaferros.
La creciente presencia de capitales chinos también ha reducido el papel de los intermediarios locales tradicionales, conocidos como lhong. Son los mayoristas que recogen los productos directamente en las explotaciones agrícolas y los transportan a los almacenes o centros de clasificación, donde se establecen los precios según la calidad de la cosecha y la demanda del mercado. Según algunos operadores del sector, hoy más del 80% del comercio al por mayor de cocos estaría controlado por capitales chinos, lo que reduce aún más el margen de negociación para los pequeños productores.
En los últimos años, los agricultores tailandeses habían reconvertido sus cultivos ante la fuerte demanda de agua de coco dulce por parte de China. En algunas zonas de Tailandia se abandonaron las plantaciones de azúcar de palma y las granjas de camarones para pasar a la producción de cocos nam hom, más rentable y que requiere menos mano de obra.
Esto ha incrementado la oferta. Tailandia produce actualmente cerca de dos millones de cocos al día, pero la demanda exterior no ha crecido al mismo ritmo, lo que genera una presión a la baja sobre los precios. Según el Think Forward Center, un centro de estudios vinculado al People’s Party (el principal partido progresista de Tailandia), el país produce unos 550 millones de cocos para exportación al año, de los cuales más del 80% provienen de las regiones centrales. En 2025 la oferta aumentó más de un 55%, mientras que los volúmenes exportados crecieron aproximadamente un 9,7%. Como resultado, el valor total de las ventas cayó a 6,5 mil millones de baht.
El sector frutícola representa más de una cuarta parte de las exportaciones agrícolas de Tailandia y emplea a decenas de millones de trabajadores, muchos de ellos de manera informal. A pesar de las crecientes dificultades planteadas por el cambio climático, como las graves inundaciones y períodos de sequía, el mercado del coco tiene un valor de seis mil millones de dólares. Sin embargo, hoy el sector está mucho más expuesto a las fluctuaciones del mercado debido a la progresiva reducción de los fertilizantes que, al igual que el petróleo, pasan en su mayoría por el Estrecho de Ormuz, bloqueado a causa de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El gobierno tailandés ha incluido el coco entre los productos agrícolas bajo vigilancia y ha implementado diversas medidas de apoyo para los agricultores, como la compra de una parte de los frutos a 5 baht la unidad y la investigación de los centros de compra sospechosos de operar mediante testaferros. Sin embargo, incluso con estas intervenciones, en febrero los precios alcanzaron una media de 3,20 baht por unidad, mientras que en diciembre el precio rondaba los 5,75 baht.
Según el Think Forward Center, para restablecer los precios sería necesario absorber unos 20 millones de cocos en exceso y apoyar a las pequeñas y medianas empresas que utilizan productos derivados del coco, con el objetivo de que el precio al productor vuelva a 7,5 baht por coco para el tercer trimestre de 2026.
Foto di Nipanan Lifestyle su Unsplash
02/02/2022 15:57
