Delhi deroga las nuevas normas antisísmicas: alivio para las empresas, alarma por la seguridad
La decisión del Gobierno liderado por Narendra Modi de revocar un código que entró en vigor en noviembre para reforzar la seguridad de las infraestructuras en las zonas de mayor riesgo ha suscitado fuertes críticas por parte de la comunidad científica, mientras que los constructores han acogido con satisfacción la reducción de los costes y de las restricciones normativas. Se prevé que surjan varios proyectos de infraestructura nuevos en zonas de muy alto riesgo, como el Himalaya y las islas Andamán y Nicobar.
Nueva Delhi (AsiaNews) - El Gobierno indio ha revocado recientemente el código sísmico que se había introducido en noviembre de 2025 para impulsar el sector de la construcción, lo que ha avivado las preocupaciones de toda la comunidad científica sobre el futuro de las zonas de alto riesgo del país. La legislación había tenido en cuenta la resistencia de las infraestructuras ante los terremotos y había proporcionado directrices para las normas de construcción y la planificación de nuevos proyectos. Entre las diversas directrices, elaboradas con la ayuda de la comunidad científica india, se incluía también un nuevo mapa que mostraba las regiones con mayor potencial sísmico.
En el documento anterior, que data de 2016, el territorio indio se dividía en cuatro zonas sísmicas más una quinta de alto riesgo. En la clasificación actualizada del pasado mes de noviembre se había introducido una nueva categoría, la zona 6, considerada de altísima criticidad. Esta abarcaba gran parte de Cachemira y de la cordillera del Himalaya, algunas zonas de Gujarat, el noreste del país y las islas Andamán y Nicobar, áreas cuya vulnerabilidad sísmica se había subestimado hasta ahora.
El mapa ahora revocado se había elaborado integrando datos hasta ahora ignorados, como los sistemas de fallas, las características de atenuación, el contexto tectónico y la litología: un estudio específico y fundamental para un país muy expuesto a los terremotos. El estudio destacaba en particular la amenaza tectónica a lo largo de la frontera entre las placas indoeuroasiática y euroasiática, responsable de eventos devastadores como el terremoto de Bhuj de 2001 y el de Nepal de 2015.
El código revocado introducía además medidas de seguridad más rigurosas, como normas más estrictas contra las irregularidades estructurales y análisis geotécnicos más exhaustivos. Cambios que habían alarmado de inmediato a las empresas constructoras, las cuales se dirigieron al Ministerio de Vivienda y Asuntos Urbanos (MoHUA), señalando los problemas financieros que tendrían un impacto significativo en la ejecución de diversos proyectos, entre ellos los de construcción del metro. Según otros, en cambio, la nueva clasificación habría ralentizado el desarrollo en regiones ya económicamente frágiles, con el riesgo de favorecer la construcción ilegal, que ya afecta a alrededor del 80 % de las viviendas del país.
El Gobierno liderado por el primer ministro Narendra Modi ha justificado su decisión alegando que el código se había introducido sin una consulta adecuada a las empresas implicadas, lo que generó una gran incertidumbre en el sector: muchos proyectos se habían paralizado por no cumplir con las nuevas directrices, otros se aprobaron con un plazo de transición de seis meses, mientras que los costes de construcción, en algunos casos, habían aumentado hasta un 20 %.
No es de extrañar, por tanto, que la revocación haya sido acogida favorablemente por los empresarios. La comunidad científica, en cambio, opina lo contrario y considera que este cambio de rumbo supone un peligro: las disposiciones del código habrían hecho que las infraestructuras fueran más seguras y estuvieran mejor preparadas para los desastres sísmicos, introduciendo normas calibradas en función del riesgo real de las distintas regiones. «Una oportunidad perdida para reforzar la resiliencia de la India ante los desastres», comentaron los expertos, subrayando que el código también tenía como objetivo armonizar las prácticas nacionales con las normas internacionales actualizadas.
A nivel mundial, de hecho, la mayoría de los países adoptan el PSHA (Probabilistic Seismic Hazard Assessment), un método que estima el riesgo sísmico mediante simulaciones basadas en la probabilidad del movimiento del suelo. Hasta ahora, en cambio, la India se había basado en un modelo más estático y simplificado, menos preciso a la hora de predecir el impacto de los terremotos en las infraestructuras.
La cuestión del riesgo sísmico en la India no es en absoluto marginal: alrededor del 61 % del territorio, donde vive el 75 % de la población, está expuesto a temblores moderados o fuertes. Las consecuencias de la derogación preocupan sobre todo en las zonas más frágiles, como el Himalaya y las islas Andamán y Nicobar, donde se están llevando a cabo ambiciosos (y controvertidos) proyectos de infraestructura financiados por el Gobierno. Un ejemplo es el gran puerto previsto en la bahía de Galathea, en la isla de Gran Nicobar, que entraría en la nueva zona 6, la categoría de mayor riesgo. Con la revocación, los constructores pueden volver a aplicar las normas de 2016, que los científicos consideran ya obsoletas.
09/02/2024 13:45
28/05/2019 12:55
