Párroco de Taybeh: ‘incertidumbre y miedo’ por los ataques de los colonos. ‘Estamos indefensos’
Olivares arrancados, automóviles incendiados, insultos en las paredes de las casas y ataques a estudiantes son solo los últimos episodios de estos días en Cisjordania. P. Bashar: “Solo prestan atención cuando ocurre algo dramático, pero para nosotros la situación es difícil todos los días”. El Líbano acusa a Israel de rociar sustancias tóxicas en campos y tierras agrícolas de las aldeas del sur.
Milán (AsiaNews) - Olivares enteros arrancados, automóviles incendiados, estudiantes atacados físicamente con bofetadas y escupitajos e incluso ofensas verbales por su religión, violación de propiedades y el temor constante de sufrir nuevas agresiones en una continua escalada. Las incursiones de los colonos judíos en Cisjordania contra los cristianos (y musulmanes) continúan en estos días ante el silencio del gobierno israelí y de los medios internacionales, y solo quedan unos pocos grupos activistas para denunciar un panorama cada vez más preocupante de abusos y violaciones. Los últimos casos ocurrieron una vez más en la aldea de Taybeh y, al día siguiente, a un grupo de alumnos palestinos de la Ibn Khaldun School de Sakhnin, en los Territorios Ocupados, mientras participaban en una excursión escolar en la zona de Beisán (Beit She’an). Este panorama es fuente de "un enorme estrés, constante incertidumbre, miedo y presión”, cuenta a AsiaNews el P. Bashar Fawadleh.
Ayer algunos grupos de colonos lanzaron ataques coordinados en varias zonas de Cisjordania, arrancaron cientos de olivos, agredieron a civiles y pastores palestinos y vandalizaron aldeas con la protección del ejército israelí. En las provincias de Ramala y al-Bireh, en el norte, arrancaron cerca de 300 olivos, dañaron tierras agrícolas y la casa de una familia que ya en el pasado fue víctima de incursiones. Al noreste de Ramala los colonos irrumpieron en la aldea de al-Mughayyir y agredieron a su gente mientras pastoreaban el ganado. Más al sur, en la gobernación de Nablus, rociaron gas pimienta contra los palestinos y agredieron a tres jóvenes que estaban trabajando.
El 4 de febrero un grupo de estudiantes israelíes agredió a profesores y alumnos palestinos, cristianos y musulmanes, de la escuela Ibn Khaldoun de Sakhnin, y más de una docena de ellos debieron recibir atención médica en el hospital. Los atacantes usaron gas pimienta e insultaron y golpearon a las jóvenes víctimas que participaban en una excursión escolar en la zona del Parque HaMa’ayanot. La policía israelí detuvo a tres menores y un adulto sospechosos de estar involucrados, pero el director del instituto, Kamal Abu Younis, habla de “ataque racista”.
Ese mismo día, las cámaras de circuito cerrado registraron el momento en que los colonos judíos atacaron Taybeh, invadieron propiedades privadas, incendiaron vehículos y pintaron grafitis con consignas de odio racial en casas y muros. La aldea se encuentra en Cisjordania, 30 km al norte de Jerusalén y al este de Ramala, tiene alrededor de 1500 habitantes y tres iglesias, y es famosa por ser la última localidad palestina habitada íntegramente por cristianos. Más de 600 residentes son católicos latinos, y el resto son greco-ortodoxos y católicos greco-melquitas. En los últimos meses la zona ha sido escenario de reiterados ataques de colonos judíos, e incluso el patriarca latino de Jerusalén, Card. Pierbattista Pizzaballa, y el primado greco-ortodoxo Teófilo III decidieron realizar una visita de solidaridad.
Según las estadísticas oficiales palestinas, en estos meses los colonos judíos han llevado a cabo 349 actos de vandalismo y robo contra propiedades, y dañaron o destruyeron vastas áreas de tierras agrícolas en toda Cisjordania. Las incursiones, realizadas con la protección del ejército israelí, han arrancado, destruido o envenenado 1.245 olivos en diversas provincias, entre ellos 750 árboles en Hebrón, 245 en Ramala y 250 en Nablus.
El P. Bashar Fawadleh, párroco de Taybeh, confirma los temores de la comunidad: “Vivimos en un clima muy estresante. Nuestra vida — cuenta a AsiaNews — se caracteriza por una constante incertidumbre, miedo y presión. Incluso en los días en que no sucede nada ‘grave’, vivimos con la expectativa de que algo puede ocurrir en cualquier momento. Estamos preocupados por nuestras casas, nuestros automóviles, nuestras familias y nuestro futuro. La mayoría de las veces, nuestra realidad es invisible para los medios convencionales. ¡Nos prestan atención solo cuando hay un ataque grave o un evento dramático!”. Sin embargo, prosigue el sacerdote, “pero para nosotros la situación es difícil todos los días. El acoso, las amenazas, los daños a la propiedad y la sensación de estar indefensos se han convertido en parte de nuestra vida normal. Nada ha cambiado realmente. Seguimos viviendo en las mismas condiciones, con los mismos riesgos y una completa falta de seguridad. Esta presión continua influye en nuestra salud mental, en el sentido de estabilidad y en nuestra capacidad de vivir una vida normal. No queremos que nos miren sólo en los momentos de tragedia. Queremos que el mundo comprenda nuestra realidad cotidiana”, concluye.
Por último, en estos días también es importante considerar la acusación que ha hecho el Líbano a Israel de rociar herbicidas y sustancias tóxicas en campos y tierras agrícolas de las aldeas del sur, cerca de la frontera, que en el pasado fueron escenario de las operaciones más violentas contra Hezbolá. Las autoridades consideran que se trata de sustancias peligrosas para la salud, y que en consecuencia también plantean preocupaciones por la seguridad alimentaria y ambiental. Los ministerios libaneses de Agricultura y Medio Ambiente presentan pruebas de laboratorio que confirmarían la presencia de glifosato, una sustancia química utilizada para destruir la vegetación, que en algunas muestras alcanzan concentraciones de “entre 20 y 30 veces los niveles habitualmente aceptados”. El presidente Joseph Aoun también se ha pronunciado sobre este tema, y habló de violación de la soberanía y de un crimen ambiental y sanitario. Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no han hecho declaraciones oficiales. La cuestión ha llegado incluso ante las Naciones Unidas, que siguen de cerca y muestran su preocupación por los últimos acontecimientos en las zonas cercanas a la Línea Azul, donde rige una frágil tregua a menudo violada por el ejército del Estado israelí.
17/12/2016 13:14
26/06/2025 15:00
18/07/2025 17:39
