Mientras el primer ministro Shehbaz Sharif se encuentra en China e Islamabad sigue ofreciéndose como mediador entre Estados Unidos e Irán, Pakistán debe hacer frente a una creciente inestabilidad interna. Según los analistas, el atentado suicida contra un tren en la capital de Baluchistán confirma el recrudecimiento de la insurgencia armada y las dificultades del Gobierno para garantizar la seguridad. Pekín ha solicitado además la creación de una fuerza especial.
Desde Pakistán hasta la India, pasando por Sri Lanka, la expedición humanitaria global también incluye a miembros asiáticos. Entre los detenidos se encuentra el hijo de Faisal Edhi, una figura destacada del activismo y del sector humanitario en Pakistán. Por el momento se desconoce su paradero, y su padre recurre a Islamabad para que sea liberado. Para los activistas del continente no se trata solo de una participación "simbólica".
En estos días los prelados del país han vivido en el Vaticano el encuentro con el Papa y los dicasterios de la Curia romana. El presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Shukardin declaró a los medios vaticanos: "Nos ha dado una nueva visión y una nueva esperanza para el futuro”. Evangelización, pobreza y falta de oportunidades educativas son los principales desafíos.
Crece la preocupación por los efectos de la deforestación en el clima y la salud. Activistas se oponen a la pérdida de espacios verdes y la expansión urbana que aumentan las olas de calor, la contaminación y la sequía. Nuevas leyes en Sindh y Punjab para proteger los árboles. Ambientalistas: la reforestación no puede reemplazar el valor ecológico de los bosques maduros.
Shakeel y Sammer Masih, trabajadores de limpieza de alcantarillado, son los últimos casos de «muertes laborales» entre los cristianos. Los activistas denuncian el incumplimiento de los protocolos de seguridad. Interviene el obispo de la Iglesia Bautista de Sahiwal y las autoridades prometen una investigación exhaustiva. También pesa la falta de acceso a la educación de los cristianos, explotados en trabajos peligrosos.
Un año después de la guerra relámpago de mayo de 2025, la India y Pakistán siguen celebrando el conflicto como una victoria nacional. Pero tras la retórica patriótica surgen nuevas vulnerabilidades militares, una creciente carrera armamentística y tensiones sin resolver sobre Cachemira, el terrorismo y los recursos hídricos, mientras que los canales diplomáticos entre las dos potencias nucleares permanecen prácticamente bloqueados.