15/06/2026, 18.04
LÍBANO - ISRAEL - IRÁN
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El Líbano y el malestar de Israel, banco de prueba del acuerdo entre Estados Unidos e Irán

de Fady Noun

En las últimas horas se registra un tímido movimiento de regreso de los desplazados, pero en el sur persisten los factores de riesgo. El Estado judío no tiene intención de abandonar las zonas de territorio ocupadas. Por otra parte, el plan deja abierto y sin resolver el problema del desarme de Hezbolá. Incertidumbre y cuestiones pendientes en el futuro de las conversaciones directas entre Israel y el Líbano.

 

Beirut (AsiaNews) - A pesar del alivio que supone para el Líbano el cese de las hostilidades en el sur, en el País de los Cedros reinan cierta confusión y perplejidad, tras el anuncio del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, del fin de la guerra entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán. “Las dos partes han declarado el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano”, declaró el primer ministro en un mensaje en X. “La ceremonia oficial de la firma –añadió el jefe del gobierno de Islamabad– tendrá lugar el viernes 19 de junio en Suiza”.

Este anuncio, recibido con malestar en Israel, deja importantes zonas de sombra que impiden a las autoridades libanesas estar completamente tranquilas sobre los detalles de los acuerdos posteriores, aunque el anuncio establezca “el cese inmediato y permanente” de las operaciones militares. A este respecto, los líderes de Beirut esperan la efectiva del 19 de junio y se preguntan si Israel no tendrá la intención de aprovechar, desde el punto de vista militar, el lapso de tiempo que separa el anuncio de la fecha de la firma oficial para ocupar más territorio.

A pesar de las reservas, parece haber comenzado un tímido movimiento de regreso hacia las aldeas abandonadas de la Bekaa y del sur desde que se anunció el memorándum, aunque el ejército libanés recomienda extremar las precauciones y ha bloqueado algunas carreteras de la zona expuesta al fuego israelí. En las afueras de Nabatiye incluso se escucharon bombardeos de advertencia para disuadir este movimiento de retorno. El comando del ejército libanés subrayó en un comunicado “la necesidad de que los residentes esperen antes de regresar a las aldeas y localidades en la frontera sur”. Los mandos militares insisten asimismo en la necesidad de extremar la “precaución y vigilancia en las zonas que han sido blanco de ataques israelíes, e informar sobre cualquier artefacto explosivo sin detonar u objeto sospechoso al puesto de guardia más cercano del ejército o de las fuerzas de seguridad”.

En el plano político, el presidente Joseph Aoun acogió hoy con satisfacción el acuerdo entre Teherán y Washington, con la esperanza de que realmente abra el camino a la paz en la región. “He seguido con interés –afirmó en un comunicado– el anuncio del protocolo de entendimiento suscrito entre los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán, así como la confirmación que contiene sobre el cese de las operaciones militares y la escalada en la región, incluido el Líbano. En este contexto, valoro el respeto a la especificidad libanesa que demuestra este protocolo, así como el reconocimiento de que la estabilidad y la seguridad del Líbano son parte integrante de cualquier esfuerzo serio orientado a consolidar la estabilidad en la región”.

Por su parte, el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, también saludó hoy el memorándum de entendimiento y agradeció a los dos países que hayan incluido una cláusula que establece el cese de la “agresión israelí contra el Líbano […] a fin de preservar su soberanía sobre todo su territorio, sin comprometer la independencia y la libertad de sus decisiones nacionales y soberanas, y evitar caer en la trampa tendida por la clase política israelí liderada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu”.

Katz: Israel no se retirará

En el lado israelí, el tono es completamente diferente. “El primer ministro Benjamin Netanyahu y yo mantenemos una política clara según la cual el ejército israelí permanecerá indefinidamente en las zonas de seguridad en el Líbano, en Siria y en Gaza, para proteger la frontera y las comunidades israelíes de los elementos yihadistas”, declaró el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, en un comunicado que no hace referencia alguna al acuerdo entre Estados Unidos e Irán.

“El control del territorio y el mantenimiento de las zonas de seguridad –continuó– se encuentran entre los mayores éxitos del ejército israelí [...] por eso nos oponemos a una retirada del Líbano, a pesar de todas las presiones actuales y futuras”. El ministro Katz añadió que Netanyahu había “informado” al presidente estadounidense Donald Trump sobre esta cuestión, y por último lanzó una advertencia a Irán afirmando que Israel responderá con “toda su fuerza” si la República Islámica lo ataca en respuesta a las operaciones militares en el Líbano.

En la misma línea se expresó el ministro de Seguridad Nacional israelí de extrema derecha, Itamar Ben Gvir, quien criticó hoy el acuerdo entre Estados Unidos e Irán destinado a poner fin a la guerra en Oriente Medio, incluido el Líbano, y afirmó que Israel no está “vinculado” por sus términos. “No debemos conformarnos con nada que no sea el desmantelamiento de Hezbolá (el movimiento islamista libanés). No debemos retirarnos ni un solo centímetro del territorio que nuestros soldados han conquistado y limpiado de infraestructuras terroristas (en el Líbano)”, declaró Ben Gvir en su canal de Telegram.

El futuro de las conversaciones directas

A la luz de estas posiciones, ¿qué sucederá con las conversaciones directas iniciadas por el Líbano con Israel con vistas a un acuerdo integral de cese de hostilidades? Se sabe que está previsto un nuevo encuentro entre las dos delegaciones para el 22 de junio en Washington. Estas conversaciones, se preguntan los observadores y la opinión pública, ¿se encuentran comprometidas? ¿El memorándum entre Estados Unidos e Irán deja sin resolver el problema del desarme de Hezbolá y su papel en la escena política libanesa?

“La paradoja –explica la analista Jeanine Jalkh de L’Orient-Le Jour, entrevistada por AsiaNews– es que este desarme es deseado, aunque por razones diferentes, tanto por el Líbano como por Israel. Dicho esto, el primer ministro israelí percibe el acuerdo entre Irán y Estados Unidos como el preludio de una derrota política y electoral, ya que lo obliga a poner fin a sus operaciones militares en el Líbano. Esto significa que el Líbano seguirá siendo un escenario abierto para él”. Según la experta, “lo que realmente está en juego es que, al insistir en integrar la cuestión libanesa en sus negociaciones, Teherán parece haber logrado imponer un hecho consumado que Beirut, Washington e Israel rechazan categóricamente: la permanencia de su influencia sobre el Líbano. De hecho, Hezbolá exulta”.

¿Y todo terminará aquí? ¿Cómo salir de este callejón sin salida y obtener tanto la retirada del ejército israelí del Líbano como el desarme de Hezbolá? Una de las opciones posibles sería que, tal como ha “propuesto y garantizado” el presidente del Parlamento, Berri, el partido de Dios proiraní abandonara la zona al sur del río Litani a cambio de una retirada total del ejército israelí. Pero esta solución tiene la desventaja de dejar la cuestión del armamento del partido en manos de largas negociaciones internas, durante las cuales el movimiento combatiente negociaría en igualdad de condiciones con el Estado libanés.

La otra solución consiste en continuar con lo que ya se estaba haciendo en el curso de las tres rondas anteriores de negociaciones: definir “zonas piloto” controladas por Israel en el Sur del Líbano, sobre las cuales el ejército libanés, reequipado por Washington y Pakistán, asumiría progresivamente el control. Todo ello a la espera de que se complete el proceso de desarme de Hezbolá, ya desprovisto de sus objetivos y motivaciones militares, y que el Estado libanés recupere el control de todo el territorio nacional. “Por supuesto, Hezbolá y el presidente del Parlamento se oponen firmemente a esta opción  –precisa Jeanine Jalkh–, pero se podría buscar la ayuda de Irán en este sentido. Sin embargo, esto se hará de manera indirecta, a través de un mediador, en particular Qatar, Arabia Saudita o Francia. Porque para Baabda (la sede del palacio presidencial en Beirut, ndr), la cuestión debe permanecer bajo control libanés. Queda por ver si Israel está dispuesto a hacer una verdadera concesión sobre las zonas que ocupa en el Sur del Líbano. Y también si Irán –concluye la experta– está dispuesto a allanar el camino para el desarme de Hezbolá, su principal carta de negociación en la región”.

 

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