El estudio de un centro de investigación vinculado al Banco Central de Tailandia revela una creciente crisis de endeudamiento en el sector agrícola, agravada por prácticas de pago ineficaces y políticas de corto plazo del gobierno de Bangkok, hasta el punto de que en los últimos años se ha generalizado la práctica de pagar únicamente los intereses.
Cumpliendo una promesa electoral nacionalista que había hecho durante la campaña, el Gobierno de Anutin ha cancelado el acuerdo de 2001 (que nunca llegó a ponerse en marcha) para la explotación conjunta de yacimientos energéticos en zonas marítimas en disputa. Una señal de que las tensiones siguen vivas a pesar del alto el fuego vigente desde diciembre. Camboya está preocupada por el refuerzo de las patrullas de la Armada tailandesa.
Nuevos datos difundidos por Tailandia muestran que las concentraciones de arsénico en algunos afluentes, debido a la actividad de las plantas mineras superan los límites recomendados. Diversas iniciativas de la sociedad civil piden una cooperación más amplia entre los países de la cuenca, así como medidas más concretas para detener el envenenamiento del agua.
El regreso a su país de más de 900.000 migrantes ha provocado una caída de más del 20% en el flujo de dinero procedente del exterior, según un informe del Banco Central de Camboya. Esta situación complica la solvencia económica de las familias y produce nuevas presiones en el mercado laboral interno, mientras persisten las críticas al gobierno y las tensiones con Bangkok en la frontera.
La reelección del primer ministro saliente representa un hecho inédito en la política tailandesa de las dos últimas décadas, caracterizadas por gobiernos frágiles e intervenciones militares. El Bhumjaithai obtuvo la mayoría con una coalición amplia, penalizando a los movimientos progresistas y las demandas de las generaciones jóvenes. Permanecen, como telón de fondo, las tensiones con Camboya y el riesgo de estancamiento económico.
La Fabc, el Celam y el Secam —las federaciones continentales de las conferencias episcopales— han suscrito un documento que también es un compromiso común, en el que exhortan a los gobiernos de todo el mundo a adoptar un “tratado de no proliferación”. Caritas Internacional subraya que el papel de la mujer es crucial para hacer frente al cambio climático.