'Esclavitud informática': El Papa León también denuncia la plaga de los scam centers
En el mensaje para la Jornada mundial de oración y reflexión contra la trata el pontífice también llamó la atención sobre las víctimas de las estafas en línea obligadas a trabajar en los compounds del sudeste asiático, donde miles de personas migrantes son atraídas con falsas ofertas de trabajo y luego secuestradas y obligadas a realizar fraudes digitales. Un negocio multimillonario que en Camboya involucra incluso las altas esferas políticas, mientras que las víctimas muchas veces no pueden regresar a su país ni siquiera después de ser liberadas.
Milán (AsiaNews) - Las víctimas de la “esclavitud cibernética” también fueron recordadas por el Papa León XIV en su mensaje para la jornada mundial de oración y reflexión contra la trata de personas. “La inestabilidad geopolítica y los conflictos armados crean un terreno fértil para que los traficantes exploten a los más vulnerables, especialmente a las personas desplazadas, a los migrantes y a los refugiados”, afirmó el pontífice. “Este fenómeno resulta particularmente perturbador en el auge de la llamada “esclavitud cibernética”, mediante la cual las personas son atraídas a esquemas fraudulentos y actividades delictivas, como las estafas en línea y el tráfico de drogas. En estos casos, la víctima es coaccionada a asumir el papel de perpetrador, agravando sus heridas espirituales. Estas formas de violencia no son incidentes aislados, sino síntomas de una cultura que ha olvidado cómo amar como Cristo ama”.
Los “scam centers”, como se denominan los centros de estafas en línea, comenzaron a proliferar en el sudeste asiático a partir de 2018, cuando China declaró ilegales todas las formas de juego de azar en línea, que hoy constituyen un delito penal. No es casualidad, entonces, que los responsables de las estafas en línea sean a menudo magnates chinos que después obtuvieron la ciudadanía camboyana o tailandesa, mientras que las víctimas son en su mayoría migrantes procedentes de China o de países en vías de desarrollo, atraídas con falsas ofertas de trabajo en Myanmar, Camboya, Laos o Tailandia, donde luego son trasladadas a grandes compounds que a menudo constituyen pequeñas ciudadelas independientes.
Algunas personas también se unen voluntariamente al negocio con la esperanza de obtener grandes ganancias en poco tiempo (en este caso son sobre todo de jóvenes chinos desempleados), pero en la mayoría de los casos las personas que trabajan en los scam centers no son libres de irse, porque les han retenido el pasaporte. Las víctimas son obligadas a realizar fraudes en línea conocidos como “pig butchering” (matanza del cerdo): el estafador busca entablar una relación (a menudo romántica) hasta que obtiene dinero. El que se niega a trabajar o intenta escapar es torturado. Algunas veces las violencias han provocado la muerte de las personas víctimas de la trata, como el caso del estudiante surcoreano Park Min-ho, de solo 22 años, al que encontraron muerto en agosto de 2025.
Debido a los fraudes en línea, se estima que solo en 2024 los ciudadanos estadounidenses perdieron entre 16 y 17 mil millones de dólares. Los ciudadanos tailandeses también fueron estafados por más de 17 mil millones de dólares, aproximadamente el 3,4% del PIB nacional. Por eso en los últimos meses Estados Unidos, China (de donde proviene un gran número de personas traficadas) y Corea del Sur han aumentado las presiones sobre Camboya, donde la élite empresarial y los funcionarios del gobierno suelen estar involucrados. Aunque se han desmantelado muchos centros (Tailandia incluso atacó algunos de ellos durante los enfrentamientos armados en la frontera), el fenómeno no está desapareciendo.
En Camboya, los ingresos derivados de las estafas en línea superan los 12,5 mil millones de dólares, lo que equivale a casi la mitad del PIB nacional. Por lo tanto, aunque Phnom Penh ha reconocido (después de varios años) el problema y ha lanzado operaciones de desmantelamiento, es difícil imaginar que el fenómeno pueda desaparecer por completo. En la mayoría de los casos, como ya ocurrió en Myanmar, los centros desaparecen para reabrir no muy lejos en otros edificios.
El periodista camboyano independiente Dara Mech visitó recientemente la provincia camboyana sudoccidental de Koh Kong, donde se concentran algunos resorts que se utilizan como “scam centers” pertenecientes a Ly Yong Phat, senador camboyano de origen chino involucrado en diversas actividades comerciales y bajo sanción por parte de Estados Unidos. Cuando se cerró un scam center, muchos residentes locales refirieron incluso que temían quedarse sin trabajo. Un joven de 20 años, por ejemplo, habló de la presencia de migrantes chinos, vietnamitas, laosianos y birmanos para quienes preparaba 50 kg de comida por día, y ahora la demanda se ha reducido a 10 kg. Los conductores de tuk-tuk también dijeron que ya no tienen clientes y muchos temen ser arrestados por haber llevado a personas que trabajaban en los compounds, debido a una nueva ley camboyana que criminaliza a los que dan alojamiento a personas sin documentos.
Según una estimación de las Naciones Unidas, entre 100 y 150 mil personas han sido traficadas para trabajar en los scam centers solo en Camboya. Pero además, los que son liberados no siempre pueden regresar a sus países de origen y a menudo siguen viviendo en Camboya ocultándose de la policía. El problema se plantea sobre todo para los ciudadanos chinos, que evitan contactar con su embajada porque corren el riesgo de ser encarcelados. “Cuando estás cerca de estos chinos, sientes lástima por ellos. Han sido vendidos de un lugar a otro y algunos fueron torturados. Otros murieron y los tiraron como perros”, explicó una persona de forma anónima.
A principios del año pasado, tras el secuestro de un actor chino en Tailandia que causó gran conmoción en China, cerca de mil chinos fueron liberados de los complejos situados en la frontera entre Tailandia y Myanmar. Cuando regresaron a China desaparecieron sin dejar rastro. Recientemente, Beijing también ejecutó las condenas a muerte de varias personas pertenecientes a familias que operan en la región birmana de Kokang, un conocido centro de tráficos ilícitos.
19/03/2018 13:46
