La junta militar birmana ha impuesto nuevas restricciones a la distribución de gasolina y petróleo, mientras que en Sagaing ha sido bombardeado un complejo que albergaba a más de cien desplazados. Algunos activistas han documentado cómo se destinan millones de litros de combustible a la aviación militar, a pesar de la crisis que está paralizando el país.
Más de 400 futuros contrayentes, trabajadores migrantes en distintos países de la región, no pueden regresar para celebrar su boda debido al bloqueo de los vuelos. Las familias se encuentran desesperadas, con los preparativos ya terminados y un futuro incierto. Algunos piensan en videollamadas para una ceremonia «alternativa», pero las bodas no son solo una elección personal, sino eventos comunitarios entrelazados en el tejido social y económico.
Desde el 8 de marzo, los bloqueos de la conexión a la red móvil «por razones de seguridad» han llegado también a la capital rusa, lo que está causando graves trastornos en una metrópolis que hasta ayer se presentaba como una capital digital. También se han producido fallos en las «listas blancas» de aplicaciones promovidas por los organismos de control. Y hay barrios en los que ni siquiera funciona el wifi doméstico.
Incluso antes de que en el Golfo volviera a estallar la crisis, las agencias de la ONU ya hablaban de más de 20 millones de personas en situación de grave inseguridad alimentaria en el país, dividido desde 2014 por el conflicto con los hutíes. Familias obligadas a una sola comida al día, alimentos aguados, campañas de vacunación en crisis: las consecuencias del recorte de las ayudas. Los trabajadores humanitarios advierten: "Estamos viviendo la situación más peligrosa de los últimos años".
Condenado por “incitación a la subversión del Estado” tras un juicio con graves violaciones procesales de las leyes chinas e internacionales. Xie ya había sido encarcelado y torturado con anterioridad debido a su trabajo, y ha estado a cargo de diversos casos sensibles, como las persecuciones religiosas. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos piden su liberación inmediata.
A los 92 años falleció en Sri Lanka el sacerdote jesuita Aloysius Pieris. Fue el primer no budista que obtuvo un doctorado en la Universidad de Sri Jayewardenepura. Estudioso de las religiones de Oriente, fundó en 1974 el centro "Tulana", muy activo también en el compromiso social. Fue el primer miembro asiático del comité editorial de la revista Concilium.