Siete muertos en un ataque reivindicado por el Estado Islámico de la provincia del Jorasán (ISKP) en el barrio comercial de Shahr-e-Naw. El ataque, que forma parte de una campaña yihadista más amplia contra China, reaviva los temores por la seguridad de las inversiones en Afganistán. Beijing mantiene una presencia diplomática y económica, mientras las divisiones internas en el liderazgo talibán complican el panorama político y de seguridad.
Después de haber apostado por los espacios abiertos por la retirada de Estados Unidos, China debe ahora hacer frente a los nuevos vientos de guerra entre Kabul e Islamabad, que también afectan a los miles de chinos que trabajan en una de las rutas más importantes de la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda. Mientras tanto, los talibanes reclutan contingentes de la diáspora uigur.
El país quiere diversificar sus líneas comerciales con la región, reduciendo su dependencia de Pakistán. Una tendencia que se ha reforzado tras las recientes hostilidades con su vecino. En el último mes, los comerciantes afganos han perdido 200 millones de dólares. La balanza comercial con los cinco países de Asia Central ha alcanzado los 1700 millones.
La India quiere que Beijing abra un corredor de vuelo sobre Xinjiang, a pesar de que el área se encuentra altamente militarizada. Las tensiones con Pakistán han llevado a Islamabad a cerrar su espacio aéreo a las aeronaves indias, causando pérdidas a Air India estimadas en más de 450 millones de dólares al año. Mientras tanto, el cierre de los pasos fronterizos entre Pakistán y Afganistán está paralizando el comercio regional, por lo que Ariana Afghan Airlines ha decidido bajar las tarifas para los mercados indios.
El cierre fronterizo ya lleva 12 días y ha provocado una "crisis de precios" en los artículos de primera necesidad. El precio de los tomates aumentó cinco veces desde principios de mes. Un funcionario admite que no hay noticias sobre la reapertura de la frontera. Mucha expectativa por la reunión entre ambas partes, prevista para el 26 de octubre.
Pakistán y Afganistán han acordado un alto el fuego de 48 horas, pero persisten las tensiones por la presencia del TTP, que pronto podrían provocar nuevos enfrentamientos. Las organizaciones humanitarias han denunciado los ataques aéreos que lanzó ayer Pakistán y causaron decenas de víctimas civiles. El cierre de los pasos fronterizos y la expulsión de refugiados afganos que hoy decidió Islamabad agravan la crisis humanitaria.